La violencia fermenta en los estratos marginales

J. A. BRAVO MADRID

ESPAÑA

LA CANTERA DE ETA

11 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Baltasar Garzón prepara la posible ilegalización de la asociación Haika, heredera de los métodos violentos del colectivo juvenil Jarrai, por «formar parte de ETA» desde su nacimiento, «encuadrada en su frente de masas». Para el magistrado, la organización radical no sólo mantiene una relación de «dependencia y subordinación» con la banda armada, sino que mantiene sus mismos fines «terroristas» y utiliza medios delictivos para llevarlos a cabo. A su juicio, Haika no sólo es la ejecutora de la kale borroka, cuyos objetivos diseñan ETA y KAS, sino que también le sirve de «cantera humana». Además, también existe una dependencia «financiera» desde el origen de la organización. Así, el instructor cuantifica en casi dos millones de pesetas la suma que la organización juvenil recibía de ETA. Según el auto de prisión, las organización radical obtiene sus bases, como hacía su antecesora, gracias a la «manipulación interesada de la problemática juvenil» y su «articulación organizativa» para la práctica de la violencia. Esto permite a ETA-KAS-EKIN, en opinión del magistrado, la formación de «una balsa de marginación y de contestación, un auténtico sustrato revolucionario para asegurar tanto la regeneración de su tejido organizativo como una desestabilización social y política permanente, que favorece y potencia sus fines delictivos». Respecto a la posible ilegalización de Haika, Garzón anticipa en su resolución varios elementos necesarios para adoptar esa medida, si bien prefiere posponerla. Fuentes judiciales subrayan la necesidad de «profundizar» en la investigación y evitar un «victimismo» de las juventudes aberzales.