La resaca de la mayoría absoluta

JUAN LUIS GALLEGO MADRID

ESPAÑA

CHEMA MOYA

BALANCE DE UN AÑO DE LEGISLATURA La abrumadora victoria del PP el 12-M dio paso al año más complicado de Aznar Hace hoy un año, el Partido Popular barrió en las elecciones generales y logró una holgada mayoría absoluta que ha condicionado, como no podía ser de otra forma, la gestión del Gobierno. El balance ofrece claroscuros, pero, a la vez, una constatación no exenta de cierta paradoja: Aznar ha vivido desde entonces su año más complicado en La Moncloa. La economía sigue siendo su principal aval, pero las crisis de las «vacas locas», del submarino atómico «Tireless» y el efecto Zapatero le están pasando factura.

11 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La mayoría absoluta desgasta. Garantiza muchas cosas, por supuesto -la principal, la aplicación del programa electoral que los votantes han apoyado-, pero no una legislatura cómoda, ni mucho menos. A un año vista, el balance arroja claroscuros. Pero, desde el punto de vista político, la comparación resulta para el Gobierno y para el PP más inquietante que tranquilizadora. Si entonces Aznar estrenó mayoría absoluta frente a un PSOE hundido y sin líder, ahora el principal partido de la oposición se consolida bajo el sorprendente liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero. Si entonces el presidente volvió a presentar el diálogo como eje de su gestión, ahora le amenaza la soledad en el Parlamento y el desencuentro con los sindicatos. Si entonces dejaba tras de sí una legislatura repleta de fructíferos pactos -con nacionalistas catalanes y vascos, con las fuerzas sociales-, ahora exhibe un ramillete de medidas esculpidas a golpe de mayoría absoluta. Si antes atraía adhesiones inquebrantables, ahora las impone. Pero su gestión, sin embargo, arroja resultados positivos, especialmente en el ámbito económico. El propio presidente pronostica la creación este año de 400.000 empleos. Es decir, un total de tres millones en cinco años. El Gobierno, además, ha acabado con el servicio militar, ha puesto las primeras piedras de una reforma de la Justicia que los sectores implicados reclaman urgente, y ha desterrado del debate político un clima de crispación que llegó a ser irresperable. Algo pasa Pero algo pasa, cuando, con mayoría absoluta, con resultados en lo económico y con apoyos incondicionales de la oposición en la lucha contra el terrorismo, el propio equipo de José María Aznar reconoce haber afrontado los peores momentos desde la llegada al poder del PP. Quizás no sea sólo la confluencia, en un mismo espacio de tiempo, de un conjunto de crisis -vacas locas, uranio empobrecido, el Tireless en Gibraltar, los varapalos de los tribunales en el caso Liaño o en la congelación salarial de los funcionarios, o la inmigración ilegal- a las que el Gobierno no supo reaccionar. Quizás haya algo más. Quizás haya síntomas de cansancio en el propio presidente.