Convergència y Unió Democrática iniciaron las conversaciones para refundar la coalición Dos décadas en el Gobierno pueden dar para hacerlo bien, mal o regular, pero el desgaste político no es ajeno a tanto avatar. La C (Convergència) y la U (Unió) de la coalición catalana que lidera Pujol quieren seguir estando en una sola palabra. Por «sugerencia» de Duran i Lleida, que parece dispuesto a olvidar el repentino estrellato de Artur Mas al frente de la coalición, ambos partidos iniciaron conversaciones para refundar la formación. En sólo dos meses esperan alcanzar un acuerdo que incida en la «vocación de permanencia» de CiU. Pero el parto no será fácil y ninguno quiere ser el perdedor.
03 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Las negociaciones comenzaron el viernes, presididas por Xavier Trías, representante de CDC, y Nuria Gispert, de UDC. El objetivo, según ambos confirman, es lograr que la coalición se convierta en un «instrumento más estable». Parece que a lo largo de dos décadas las dos formaciones no han hecho mucho esfuerzo por afianzar sus lazos, pero la política es como la vida, las relaciones son difíciles y el roce no siempre es enriquecedor. El conflicto no tiene una solución fácil. UDC no sólo se resiste a perder su identidad fundiéndose en Convergència, como ésta pretende, sino que quiere detentar más poder en la coalición. La salida posible parece ser un camino intermedio en el que nadie querrá ser perdedor. Ambos abogan por un modelo de confederación con identidades diferenciadas, pero estrechando su compromiso con órganos directivos conjuntos. Más difícil todavía.