Convergència ofrece contrapartidas «significativas» si sus socios le aseguran la estabilidad de la formación Unió Democrática (UDC) dio ayer un ultimátum a sus socios de Convergència (CDC): si en dos meses no se alcanza una solución satisfactoria para los democristianos sobre una nueva correlación de fuerzas en CiU, la formación que lidera Josep Antoni Duran abandonará los grupos parlamentarios comunes en las Cortes y el Parlament de Catalunya, en el que Jordi Pujol quedaría en precaria minoría.
18 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La ejecutiva de Unió analizó ayer la grave crisis abierta tras el nombramiento del convergente Artur Mas como jefe de gobierno de la Generalitat. Durenta seis horas de reunión, la inmensa mayoría de las intervenciones defendieron una actitud de fuerza hacia CDC. En un comunicado, además del ultimátum a CDC, aluden a una refundación de CiU basada en la «instauración de una auténtica cultura de coalición». En caso contrario, dejan entrever la creación de grupos propios en el Congreso, el Senado y el Parlament, aunque sin romper la coalición. El comunicado cree que la remodelación del gobierno crea «desajustes» en el gabinete y «desequilibrios» en CiU. Artur Mas respondió al ultimátum tras dos horas de cónclave con su ejecutiva. Señaló que su partido ofrecerá contrapartidas «significativas» a Unió siempre que acepte una fórmula estable para CiU. Convergentes y democristianos iniciaron ya negociaciones sobre la posibilidad de una federación o una confederación. El PSC cree que la renuncia de Duran «sería una mala noticia». En un comunicado, los socialistas se muestran sorprendidos por los decretos que nombran a Mas y a Francesc Homs consejero de Economía, porque no se convocó la Diputación Permanente.