Los vecinos que han sufrido destrozos en sus bienes por los bombazos de ETA solicitan indemnizaciones que acaba pagando Interior «Pero... ¿quién paga todo esto?». Ésta es la pregunta que se hacen los vecinos de Barcelona y Madrid que han sufrido destrozos en sus bienes por las últimas bombas de ETA. Una pregunta que repetía cada garganta de las más de 700 personas del madrileño barrio de La Concepción que vieron el lunes cómo la barbarie etarra ha entrado en sus vidas en forma de cristales rotos, puertas reventadas y tabiques destrozados. Una factura de la que se hace cargo en un primer momento el ayuntamiento o el Consorcio de Compensación de Seguros, pero que después termina pagando el Ministerio del Interior.
02 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.«Por desgracia, tenemos ya mucha experiencia en este tipo de sucesos, aunque este atentado superó cualquier previsión», explica un técnico de la oficina de la Junta de Ciudad Lineal, entidad municipal que instaló una oficina móvil de atención ciudadana a escasos diez metros de donde ETA colocó su último coche bomba en Madrid. Jesús Gómez, trabajador social de este organismo, es uno de los tres especialistas que dentro de la caseta atendieron a más de setenta personas que han acudido a este centro con la misma pregunta. La respuesta es siempre un formulario que abre un proceso burocrático denominado de siniestro de riesgos extraordinarios, sin que este papeleo paralice las reparaciones más acuciantes para hacer habitables las casas. Los trabajos corren, en un primer momento, a cargo del Departamento de Gerencia de Urbanismo, en este caso del Ayuntamiento de Madrid. Determinar los daños El primer paso de los especialistas es determinar si el bien dañado _domicilio, vivienda o automóvil_ tiene un seguro a todo riesgo que cubra los daños. En la mayoría de los casos no es así, por lo que a los damnificados se les remite, con un formulario a rellenar, al Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), donde se centralizan las demandas económicas de cualquier víctima del terrorismo. A este organismo, los vecinos tienen que hacer llegar todo tipo de facturas y documentos (fotografías o vídeos) que acrediten los daños registrados. Varios de los damnificados del atentado del lunes ya han enviado sus demandas. El CCS, tras resolver los expedientes y hacerlos efectivos, será el encargado de pasar la factura a la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, organismo que en última instancia es el que paga la factura de los desperfectos.