Sevilla despidió dolida e indignada a Antonio Muñoz Cariñanos, pese a la detención de sus dos asesinos Sevilla entera vivió ayer una de las jornadas más duras que recuerda la ciudad, una urbe dolida e indignada por el asesinato del coronel médico Antonio Muñoz Cariñanos, que también saborea la amarga victoria de tener a los dos asesinos tras las rejas. La despedida al doctor, a su doctor, movilizó a políticos, folclóricas y militares, junto a pacientes y personas de toda índole que le rindieron homenaje. Su familia sintió el calor del pueblo, de decenas de miles de personas, como sólo ocurre en la capital hispalense.
17 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Un pueblo emocionado abarrotó los aledaños de la catedral. La proximidad del lugar donde fueron asesinados hace casi tres años el concejal Alberto Jiménez Becerril y su esposa caldeó el ambiente. Al templo llegaron poco a poco las autoridades, con el presidente José María Aznar y su esposa, acompañados de Jaime Mayor Oreja. Dentro les esperaban el presidente andaluz, Manuel Chaves, y el alcalde de Sevilla, Sánchez Monteseirín. Tras ellos llegó el féretro de Muñoz Cariñanos, acompañado por su viuda e hijos, consolados por el titular de Defensa, Federico Trillo. La comitiva, saludada con una respetuosa ovación, se dirigió al altar. Allí aguardaban el resto de las autoridades, entre las que destacaba el presidente de la Cámara vasca, Juan María Atutxa. El funeral, concelebrado por los dos arzobispos de Sevilla, Carlos Amigo y el general castrense José Manuel Estepa, estuvo marcado por la emoción. Amigo afirmó que la justicia contra el terrorismo no «tiene que ver con la venganza», sino que se asienta «en la dignidad de la persona». Concluyó con una petición a ETA para que deje de derramar sangre y oiga «el llanto de los huérfanos y las viudas». Tras la ceremonia, Aznar entregó a la viuda la bandera que cubría el féretro y la gorra del militar fallecido. Antes del funeral, Federico Trillo impuso al coronel asesinado, a título póstumo, la Cruz al Mérito Aeronáutico con distintivo amarillo. En la Jefatura de Policía de Sevilla, el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, se reunió con los agentes que detuvieron a los terroristas, a quienes felicitó, al igual que a los especialistas en explosivos, por su trabajo en la comunidad en los últimos días.