José María Korta Uranga era un simpatizante del PNV sin carnet, que lo considera «uno de los nuestros» Nacido hace 52 años en el seno de una familia humilde de Zumaia (Guipúzcoa), la localidad que le ha visto morir brutalmente, José María Korta Uranga luchó desde sus primeros años para forjarse un futuro entre el esforzado empresariado vasco, poblado de pequeños y medianos industriales como él. Casado con Miriam Ziarreta y padre de tres hijos, fundó en 1969 la empresa Korta, SA, de piezas metálicas de precisión, que proporciona trabajo a unas 80 personas y es una típica pyme guipuzcoana, competitiva y exportadora.
08 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Pocos minutos antes de morir, comentaba al número dos de la patronal guipuzcoana, José María Ruiz Urtxegi, sus planes para implantar su empresa en Estados Unidos. Aún así, jamás perdió de vista que quizá las mayores dificultades estaban dentro de las fronteras vascas, pero en ningún momento pensó en abandonar. Vascoparlante del PNV y declarado simpatizante sin carnet, cuyos dirigentes le reconocían ayer como «uno de los nuestros», Korta vivió muy de cerca situaciones de tensión, sobre todo desde que, en 1994, fue elegido presidente de la confederación empresarial guipuzcoana. También reconocía estar en el punto de mira de la organización terrorista. «Aquí, arriesgamos la vida, la familia, el capital, todo», confesaba. Ciclismo con Ibarretxe Nunca estuvo dispuesto a abandonar su vida normal, hecha de trabajo, la familia y la práctica del ciclismo, su gran pasión deportiva. Una afición que le unía a menudo con el lehendakari Juan José Ibarretxe. Cuando ETA rompió la tregua, el empresario asesinado pidió a todos los agentes políticos y sociales un compromiso para lograr la paz.