La Guardia Civil identificó al autor del fuego, que quemaba rastrojos en sus tierras y provocó la catástrofe Más de 2.000 hectáreas han resultado arrasadas en Cuenca por un incendio forestal originado a primeras horas de la tarde del miércoles por la quema de rastrojos en la sierra de los Altos de Cabrejas. El fuego no pudo ser controlado por los equipos de extinción hasta ayer por la tarde y aún queda un foco abierto. Según datos de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente, 1.600 hectáreas corresponden a superficies de pinos carrascos, encinas y quejigos, y el resto a rastrojos y cereales. Un joven resultó herido.
03 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El miércoles, pasada la una de la tarde, se inició un incendio en tres frentes localizados en Villar del Sanz de Navalón, Villar del Maestre y Cuevas de Velasco, uno de ellos de un kilómetro de extensión. Ayer por la mañana, dos nuevos frentes en Fuentenava de Jábaga y Fuentesclaras del Chillarón se unieron para arrasar más de 2.000 hectáreas de bosques de pinos, encinas, quejigos y chaparros, de una parte de los Altos de Cabrejas, una sierra situada a unos 20 kilométros de la capital de la provincia de Cuenca. El fuego hizo necesaria la intervención y la organización estructurada en los distintos focos de unas 300 personas, 10 aviones, 4 helicópteros, 14 autobombas y 9 máquinas para hacer cortafuegos, que conformaron el dispositivo establecido por la Consejería de Agricultura y el Ministerio de Medio Ambiente para evitar que las llamas se propagasen. Identificado el autor La Guardia Civil identificó a la persona que ocasionó el incendio por unas labores agrícolas realizadas con una máquina picadora de paja. El consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha, Alejandro Alonso, confirmó que la quema de rastrojos agrícolas en una tierra de cultivo provocó el incendio. «Una práctica absolutamente inaceptable e intolerable en este tiempo y perseguible desde el punto de vista penal», subrayó. El consejero hizo un llamamiento público a los agricultores para que se abstengan de quemar rastrojos durante el verano, «porque puede dar lugar a una catástrofe de esta dimensión». Al igual que ocurrió el día anterior, los vientos fuertes y racheados, que llegaron a alcanzar los 60 kilómetros por hora, y las altas temperaturas dificultaron notablemente la lucha contra el fuego, a la que se unieron efectivos de la comunidad de Aragón. Los vecinos de Navalón, que abandonaron voluntariamente su pueblo en la madrugada del jueves ante la cercanía del fuego, y los habitantes de las otras localidades afectadas vieron ayer restablecida la comunicación telefónica y la electricidad, que había quedado inutilizada por el incendio. Este fuego ha sido el de mayor extensión y el que más daños materiales ha provocado en la provincia este verano. Durante las tareas de erradicación, un joven resultó herido leve con quemaduras en la cara, el pecho y los hombros al explotar el extintor con el que trataba de apagar las llamas. El herido fue trasladado en helicóptero al servicio de urgencias del hospital «Virgen de la Luz» de Cuenca.