Nacer y morir en una patera

MANUEL MEYER MADRID

ESPAÑA

J. RAGEL / EFE

Un 20% de las tripulaciones de las embarcaciones son mujeres en avanzado estado de gestación Cada semana, muchos inmigrantes pagan el viaje clandestino a España con su vida. Los «sin papeles» conocen el riesgo, pero su desesperación es demasiado fuerte. Algo que se refleja en el aumento de mujeres embarazadas, que ya constituyen el 20% de la tripulación de las pateras. La situación económica de sus países de origen empieza a obligar a las madres a abandonar a su familia y sus hijos.

26 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La olas saltan sobre la patera que se encuentra en algún lugar perdido entre Marruecos y la costa de Fuerteventura. Están a punto de naufragar. Cinthya Uwagbou, nigeriana de 19 años, está completamente exhausta por el esfuerzo. No se da cuenta de qué pasa a su alrededor: muestra síntomas de estar de parto. Por causualidad, la Guardia Civil la rescata y ella puede dar la luz a Melia, su pequeña hija. Cinthya tiene suerte. Una compatriota de 30 años perdió sólo unas semanas después la vida. Cogió una patera embarazada de tres meses. Cuando no hay visado Las mujeres inmigrantes conocen los riesgos de coger una patera. Muchas embarazadas piden visados en los consulados españoles en Marruecos y cuando no se los conceden, a pesar de cumplir los requisitos, optan por tomar una patera. Amin Souissi, responsable del área de migración de UGT de Cádiz, recuerda a una marroquí embarazada cuyo marido estaba trabajando en España con permiso. Pretendía acogerse a la posibilidad legal de la reagrupación familiar. Las autoridades le negaron una y otra vez el paso a España. Por fin, embarcó en una patera. Cruz Roja estima que un 15% de los sin papeles son mujeres. Es preocupante, sobre todo, el aumento de mujeres embarazadas que se juegan la vida en el camino clandestino a España. «Especialmente ellas deberían ser más cuidadosas, pero las mafias pintan el viaje por el Estrecho tan bonito y fácil que parece una excursión de fin de semana», comenta Sumaya Boutaoui, del departamento de mujeres de Atime. La llegada de mujeres marroquíes sólo alcanza el 4%. Pero «día tras día encontramos a más mujeres en las pateras», afirma Javier Álvarez del Servicio Marítimo de la Guardia Civil de Algeciras.