«Los autobuses europeos modernos adolecen de un grave defecto estructural que los convierte en trampas mortales», señala el decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Cantabria, Pedro Hernández Cruz, quien explica que las enormes ventanas laterales reducen considerablemente la fortaleza estructural del autocar.
08 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.«Cuando un autobús vuelca, normalmente, el techo se arranca de cuajo o se aplasta hasta la misma base de las ventanas», afirma. La causa es que el espacio entre ventanas es mínimo y, por tanto, la sujeción del techo al resto de la carrocería del vehículo es estructuralmente endeble y vulnerable, pese a las barras de refuerzo que exige la normativa vigente. Prima la estética «Es forzoso admitir que las ventanas laterales de los autobuses deberían ser más parecidas a las de los aviones; es decir, pequeñas, una por cada fila de asientos y con suficiente espacio entre ventana y ventana, de tal forma que la estructura pueda soportar esfuerzos muy superiores», señaló el ingeniero. Hernández aseguró que en los últimos treinta años se ha avanzado mucho en materia de seguridad pasiva de los automóviles _el 90% de los turismos siniestrados mantiene el habitáculo entero_; pero en los autobuses, pese a que también ha habido avances, «la triste realidad es que ha primado la estética del diseño sobre la seguridad en materia de resistencia estructural», concluyó.