La redacción de algunos fallos demuestra que los magistrados no siempre son infalibles Hubo tiempos en que algunos jueces consideraban una minifalda como causa directa de una violación, tesitura que convertía a la víctima en acusada al ser amonestada por su forma de vestir. Hay sentencias que no dejan de sorprender, y es que los jueces, humanos al fin, tienen peculiaridades que se reflejan en su forma de interpretar la Justicia. Las más curiosos destacan por su original redacción y contenido provocador. Otras, hacen valoraciones inexplicables como no considerar ensañamiento asestar 70 puñaladas, o son excesivamente duras, como condenar a dos personas a tres años por robar dos canarios.
24 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Al margen de juicios de primera línea, que implican a políticos, terroristas o personajes destacados de la sociedad, la mayoría de los fallos judiciales que llegan a las páginas de los periódicos son noticia porque el tribunal o el juez de turno imparte justicia de manera llamativa o, cuando menos, ejemplarizante. Estos son algunos: Condenado a pagar al conductor que lo atropelló. La Audiencia Provincial de A Coruña condenó en noviembre de 1997 a un peatón a pagar los daños sufridos por el coche que lo atropelló. El hombre cruzó indebidamente una vía de cuatro carriles en la carretera Santiago-A Coruña, a la salida de Santiago. El tribunal consideró que el peatón fue el único causante del accidente. Madre enviada a prisión por «defecto de educación». Este año, una mujer alsaciana fue condenada por un tribunal francés a un mes de prisión por un delito denonimado «defecto de educación». Maleducar a sus cuatro hijos menores, delincuentes comunes, y despreocuparse de su escolarización eran los cargos de la acusación. «Madame Bovary», un modo poético de aludir al adulterio. En 1998, el juzgado de primera instancia de la localidad coruñesa de Muros condenó a un hombre a pagar 5.000 pesetas a su ex-compañera por llamarle Madame Bovary. El fallo judicial indicaba que «llamarla así constituye un modo muy poético de decirle que era una adúltera». Tras apelar la sentencia, fue absuelto por la Audiencia Provincial de A Coruña. Los desengaños amorosos no se indemnizan. Eso es lo que dictó el Supremo en febrero de 1977 en el caso de una mujer despechada que reclamaba seis millones a su ex-compañero por romper la promesa de matrimonio después de tres años de convivencia. «No existen obligación de indemnizar a la novia o novio abandonado», dice el tribunal. Permiten a un agente de tráfico ser árbitro de fútbol. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia anuló una resolución administrativa que impedía que el cabo de la Guardia Civil de Tráfico Miguel Alijas Rodríguez ejerciese como árbitro de fútbol en su tiempo libre. Ponía condiciones: «Evitar que (el arbitraje) pueda empañar o tener incidencia en la Guardia Civil». Absuelto de matar a su madre por sufrir una «psicosis tóxica». Un transexual de 29 años, David Sánchez Citroen, quedó libre del asesinato de su madre, a la que asestó cien puñaladas, por considerar un tribunal de la Audiencia de Toledo que el estado de «psicosis tóxica», tras ingerir drogas y alcohol, en que cometió el crimen lo eximía de responsabilidad criminal. Setenta cuchilladas no suponen ensañamiento. La sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Barcelona en enero de 1999 presumía que no hubo ensañamiento en la muerte de una mujer tras las 70 cuchilladas que le asestó el marido de una amiga. El Supremo rectificó tal aseveración y aumentó en quince años más la condena al asesino.