«No me considero antinacionalista»

ARANTZA PRÁDANOS. Colpisa MADRID

ESPAÑA

Enrique Múgica Herzog, futuro Defensor del Pueblo Está a punto de convertirse en el cuarto Defensor del Pueblo de la democracia en España. Sólo queda la formalidad de que el Parlamento dé un visto bueno que está garantizado después del acuerdo alcanzado entre el PP y el PSOE. Tendrá que entregar su carné de socialista, que exhibe desde hace 23 años, por imperativo legal, pero no piensa abdicar de su historia, que cree que le avala para el puesto, ni de sus convicciones de hombre de izquierdas. Múgica tampoco tiene intención de cesar en su denuncia del «desvarío» que, en su opinión, atraviesa el nacionalismo democrático «al pactar con el brazo político de ETA».

22 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El acuerdo sobre su futuro nombramiento como Defensor del Pueblo ha sido casi unánime y las únicas críticas, curiosamente, han venido de personas de su propio partido, no del PP._Dentro de una trayectoria tan larga como la suya, ¿qué representa este nombramiento?_Es una continuación de una larga lucha por la libertad que ha pasado por la clandestinidad, por la oposición, por el Gobierno, y luego por la oposición, y también naturalmente por la cárcel. El Defensor del Pueblo es el alto comisionado de las Cortes para defender los derechos de los ciudadanos mediante la supervisión de la Administración. Por tanto, es la continuación de la lucha por los derechos de los ciudadanos._Sorprende la celeridad con que el PP y el PSOE han cerrado el acuerdo sobre su persona._Esta historia mía quizá sea uno de los elementos que hace comprender esta rapidez._En unas declaraciones usted elogiaba el talante de Aznar, y eso dio pie a algunos malentendidos en el PSOE._Lo que dije fue que se infravaloró al PP y a su presidente. Yo al presidente del Gobierno le conocí hace bastantes años cuando él era secretario de política municipal de Alianza Popular y yo era secretario de política institucional del PSOE, y descubrí a un hombre que tenía cualidades importantes de seriedad, serenidad, con ideas políticas, y pensé que tenía futuro. Tengo discrepancias políticas e ideológicas con Aznar, pero eso no es obstáculo para una amistad entre él y yo._CiU dijo de usted que su marcado perfil político desaconsejaba su nombramiento, y el PNV, EA y el BNG desconfían de su «antinacionalismo». ¿Qué contesta?_Con toda esta historia personal, ¿cómo no voy a tener un perfil marcado? Pero es un perfil de defensa las libertades, de conseguirlas cuando estaban oprimidas y de mantenerlas cuando forman parte de nuestra cotidianeidad. Aunque deje de tener carné socialista por imperativo legal soy un hombre con las convicciones propias de un moderado de izquierdas y de un socialista prudente, y debieran apreciar que yo sólo soy absolutamente dependiente de los valores de la Constitución._¿Y en el caso de los nacionalistas vascos y gallegos?_No me considero antinacionalista. Hemos colaborado en el Gobierno vasco, con el Estatuto en la mano, pero cuando el PNV se levanta contra el Estatuto, que es el símbolo del mayor autogobierno que existe en Europa, naturalmente me tengo que oponer a estas posturas extraviadas del PNV, con el deseo de que vuelvan a la razón, de que abandonen Estella, que significa un pacto con el brazo político de ETA.