Reformar el Senado sin cambiar el Estado

ANXO LUGILDE A CORUÑA

ESPAÑA

El PP pone en marcha, con el apoyo del PSOE, su plan para modificar el papel de la Cámara Alta sin alterar la Constitución El PP puso ayer en marcha, con el apoyo del PSOE y la Entesa catalana, una complicada operación de ingeniería política: reformar el Senado para que cumpla el papel de representación territorial que le asigna la Constitución sin modificar ésta. Es el campo de juego que estableció Aznar en su investidura para impedir que PNV, CiU y BNG logren por esta vía el reconocimiento de la «plurinacionalidad» de España.

16 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La modificación del papel del Senado es desde los años 80 un objetivo recurrente en los programas de todos los partidos, sin que se haya pasado de gestos simbólicos.Una reforma de consecuencias imprevisibles. «Es manifiesto que la modificación del Senado no podrá hacerse sin una reforma de la Constitución, cosa que tropieza con notables resistencias por entenderse en España que supondría una alteración del consenso constitucional de consecuencias imprevisibles», sostiene el catedrático de Ciencia Política filosocialista Ramón Cotarelo. Este análisis refleja la dialéctica entre los nacionalistas, que quieren aprovechar la ocasión para rediseñar el Estado, y PP y PSOE, que defienden la vigencia de las autonomías.Aznar acotó el terreno. El presidente del Gobierno fue claro en su discurso de investidura al hablar del Senado: «También en este punto quiero hacer expresa nuestra posición sobre la plena validez del texto constitucional». Antes se había referido a la necesidad de «mejorar su eficacia» como cámara de representación territorial. Ayer, según informó Colpisa, el portavoz popular, González Pons, sostuvo que sería «temerario» modificar la Carta Magna cuando no existe un acuerdo previo sobre «el contenido y el alcance» de la reforma. El PSOE recriminó el cambio de postura del PP, pero votó a favor de estudiar sólo la variación del reglamento, pero con la intervención de los presidentes autonómicos en el debate.El frente de Barcelona. PNV, CiU y BNG iniciaron ayer su estrategia común en el Senado, al pedir el uso de sus lenguas, y después consideraron «inplazable» la reforma constitucional.