El C/2014 Q2 Lovejoy es un viajero formidable que nos visitó por última vez hace 11.500 años
14 ene 2015 . Actualizado a las 11:13 h.Un observador que contemple el cielo estas noches podría encontrarse con el difuso brillo verdoso de un astro que cada noche aparece más alto en las proximidades de la constelación de Orión. No es una estrella, un planeta ni una galaxia, sino un pequeño cometa llamado C/2014 Q2 Lovejoy, llegado desde los confines del Sistema Solar. Se trata de un viajero formidable que nos visitó por última vez hace 11.500 años, cuando nuestra especie todavía se encontraba en los albores del Neolítico y la población humana era similar a la que hoy encontramos en una ciudad como Madrid. Su paso por las proximidades del sol ha modificado ligeramente su órbita, reduciendo su período a unos 8.000 años. Esto quiere decir que la próxima vez que vuelva a acercarse a la Tierra nos encontrará celebrando los cien primeros siglos de nuestra era, si es que esta civilización todavía existe.
Los cometas son astros volubles, y su comportamiento no es fácil de predecir. Todo apunta, sin embargo, a que a lo largo de este mes el Lovejoy alcance su máximo brillo, al tiempo que gana altura cada noche. Así, aunque fue descubierto desde Australia, somos los observadores del hemisferio norte los que disfrutamos de sus mejores momentos.
A medida que el sol caliente su superficie veremos crecer su atmósfera (que los astrónomos denominan coma) y la larga cola de gas y polvo que ya se extiende a lo largo de millones de kilómetros. Actualmente la coma de este cometa ya tiene un tamaño superior al de la luna llena, y en algunas fotografías su cola revela 40 veces esa longitud.
Como todos los cometas, C/2014 Q2 Lovejoy debe su nombre a la fecha y al autor de su descubrimiento. La letra Q hace referencia a la quincena de su hallazgo (la segunda del mes de agosto) y el número 2 indica que es el segundo cometa descubierto en esa quincena. Finalmente, Lovejoy es el apellido de su descubridor, un conocido astrónomo aficionado que desde hace años observa y fotografía el cielo desde su casa en los suburbios de Brisbane (Australia).