Dickens, un narrador universal

Juan José Lage

ESCUELA

Se celebra este año el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens, contador de historias de alcance universal que aprendió a relatar escuchando «Caperucita Roja» y leyendo el «Quijote» «Robinson Crusoe». Aquí van algunas claves para hacer la lectura más deleitosa

28 nov 2012 . Actualizado a las 12:28 h.

Casi todas sus obras fueron publicadas por entregas en la prensa, lo que significaba una interrelación directa con los lectores. Por ejemplo: su novela La pequeña Dorrit iba a terminar mal, pero el público le pidió un final feliz. En Oliver Twist pone como ejemplo de avaricia a un judío, lo que supuso las críticas de muchos

de ellos, y lo rectificó en su última novela, Nuestro amigo común, con el judío Riah como modelo de lealtad y generosidad. Hasta tal punto que Italo Calvino opinó de esta obra que se convirtió así en «un perfecto apólogo sobre el antisemitismo».

- Otra característica es la importancia que en sus obras tienen los personajes secundarios. Hasta tal punto que, por ejemplo, David Copperfield pasa a un segundo plano. Dice Chesterton: «Conquistó el mundo con personajes secundarios, personajes que aparecen solo un momento y, con todo, a la eternidad pertenecen». Es el caso del criado Sam Weller en Los papeles póstumos del club Pickwick. Añade Chesterton: «Los elementos primeros no son las narraciones, sino los personajes que influyen en las narraciones o, más a menudo, los personajes que no influyen en las narraciones».

- Personajes simples. «La clave de los grandes personajes de Dickens es que son todos grandes simples. Como todos los grandes artistas que, para encarar lo humano, han elegido grandes simples y no refinados intelectuales», decía Chesterton. Por lo general, podemos clasificar sus personajes en tres grupos: los nobles, los malvados y los que van evolucionando hacia la bondad, caso del señor Boffin o Bella Wilder en Nuestro amigo común, por ejemplo.

- Quizás por un exceso de imaginación o una ansiedad por escribir le agradaba meter una historia dentro de otra. Según Stefan Zweig, «los episodios de D. C. bastarían por sí solos para suministrar material para la obra literaria de toda una vida».

- Influencia del «Quijote». El introducir historias dentro de otra historia nos da un aviso sobre la influencia que esta novela tuvo en él. En Los papeles póstumos el criado del protagonista central, Samuel Pickwick, deja caer unas sentencias que nos recuerdan mucho las de Sancho Panza. En su segunda novela, Oliver Twist, el comienzo es así: «Entre los varios edificios públicos de cierta ciudad que por muchas razones será prudente que me abstenga de citar...». En Nuestro amigo común escribe: «Buscaban biografías con el mismo ardor con que don Quijote había buscado sus libros de caballerías».

- Refleja la sociedad preindustrial de la época y el sufrimiento de la clase trabajadora, siempre con críticas al Parlamento (lo llama «el estercolero nacional») o a los tribunales de justicia. Oigamos a Chesterton: «Habló siempre al pueblo de abajo arriba [...]. Creaba los fanfarrones más extraordinarios y los idiotas más inverosímiles y los plantaba en los tronos más encumbrados del sistema político inglés». No obstante, sube y baja en la escala social criticando tanto a unas clases como a otras. Su lucha es la injusticia, de la que fue víctima en su infancia. La hipocresía es el tema central de sus obras, tratada siempre con la pluma de la ironía.

-Su obra se desenvuelve entre lo terrorífico y lo cómico a partes iguales. Tenía una habilidad especial para conseguir al mismo tiempo poner al lector la carne de gallina y hacerle retorcerse de risa.

- Las atmósferas y los ambientes son más importantes que las historias mismas, el telón de fondo es más importante que las figuras. Para crear necesitaba el ambiente de las calles y personajes en multitud. Cuando viajó a Suiza llevaba una novela para escribir, pero no fue capaz y lo contó así: «Sin gentío que las rodee, mis figuras tienden a anquilosarse». En Cuento de Navidad el ambiente navideño que rodea el relato es más importante que el protagonismo del avaro y solterón protagonista.

- Juegos de palabras. Siguiendo la tradición iniciada con Alicia en el país de las maravillas, hay un doble significado en los nombres de algunos personajes: Tangle, un abogado, significa ?confusión, embrollo?, Krook se pronuncia igual que crook, es decir, ?sinvergüenza, maleante?; Headstone es el apellido del maestro que intenta asesinar por celos en Nuestro común amigo, y significa ?lápida?.

- Siempre hay una historia de amor en sus obras, un amor puro y romántico, y también la bebida, la afición a beber.

- Tono oral. Quizás reflejo de los cuentos que le contaba su aya, se nota cierto tono oral o tradicional, aunque este es un tema poco estudiado. En Nuestro amigo común, la protagonista, Bella, a la que adopta una familia, está continuamente mirándose al espejo. La tejedora de muñecas llama lobo al viejo protector Riah y este la llama cenicienta. E incluso menciona el cuento Ricitos de Oro.

- Estilo. La clave de su estilo son las metáforas, que podemos clasificar en dos tipos: las humanizadoras, que dotan de vida a objetos inanimados, y las deshumanizadoras, que presentan a un personaje como un objeto: «Qué honor, dijo la madre ofreciendo para que la besaran una mejilla sensible y afectuosa como la parte convexa de una cuchara»; «Dijo al tiempo que presenta las mejillas como si fueran una fría pizarra en la que los visitantes hubieran de apuntarse» (Nuestro común amigo).