Educar contra la violencia

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ELECCIONES 2016

18 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Reconforta ver la reacción de los partidos tras la agresión al presidente. Reconforta ver que en una campaña tensa nadie haya intentado hacer un aprovechamiento político del ataque. Es un signo de salud democrática y de que, realmente, los tiempos están cambiando. Ahora falta dar el siguiente paso: rebajar el clima general de crispación con los representantes públicos. Porque una cosa es que no se deba caer en el juego de buscar una explicación política a lo sucedido, y otra que no se tenga en cuenta el ambiente general en el que se produce. Una persona adulta, razonable, debe ser capaz de poner freno a su ira; de saber que la indignación puede ser legítima, pero que no lo es cualquier forma de expresarla, que hay unas fronteras infranqueables.

Ocurre que quienes aún están formado su personalidad, como los menores, y especialmente aquellos que tienen un carácter más conflictivo, son fácilmente influenciables y es mucho más probable que se dejen arrastrar por un clima general que incita a la violencia. Especialmente en las redes sociales, que se han convertido ya en un espacio natural de socialización para los más jóvenes. Hay demasiada agresividad incontenida en los mensajes que se publican. Incluso hay una cierta disputa en llegar más lejos que nadie. Las redes se han convertido en el nuevo patio de colegio, en la nueva taberna, en la que cada uno se desahoga como se le ocurre. Pero nadie parece darse cuenta de que la audiencia es masiva y sin filtros. No se trata de censurar ni de perseguir penalmente. Se trata de educación y de comprender el alcance real de las redes sociales.