Empanadas de Coristanco con sabor borgoñón

Luis García

EDUCACIÓN

Crónica | Dieciséis alumnos de intercambio aprendieron a elaborar este producto tan típico en la panadería Añón. Después, lo degustaron en el área recreativa de A Rocheira

07 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Vinieron de Borgoña y ya saben cómo se hacen y cómo se comen las empanadas gallegas. Son 16 alumnos de un curso equivalente a cuarto de la ESO que participan en un intercambio con el centro Fonteboa de Coristanco y realizan numerosas actividades de inmersión cultural de gran interés y ayer se sumergieron en la gastronomía de Bergantiños.

Están desde el pasado 1 de abril y se irán este viernes. Los acompañan dos profesores y dos adultos más, colaboradores del centro.

Son estudiantes de secundaria que siguen un sistema particular de formación: la mitad del año escolar la pasan en el centro educativo, y la otra mitad, en el mundo del trabajo. Cada dos semanas pasan del aula a la empresa y viceversa. Es el denominado sistema de alternancia, que en Francia se puede aplicar en los dos últimos cursos de la educación secundaria obligatoria. Cada alumno elige una empresa para los períodos de stage, en función de sus motivaciones e intereses. Tanto los padres como el colegio deben validar la elección y así certificar que es el marco adecuado para la adquisición de conocimientos, competencias profesionales, habilidades y destrezas.

En el grupo hay estudiantes que han elegido explotaciones agrarias como lugar de las pasantías, otros, centros de restauración, empresas de construcción, de servicios, entre otras. Al mismo tiempo que viven experiencias profesionales, siguen los estudios con una motivación reforzada, pues ven la utilidad en lo que estudian.

Así lo manifestaban Theo y Natan, dos integrantes del grupo que reconocen que no estaban muy motivados por los estudios y que con este sistema los están sacando adelante al tiempo que refuerzan su orientación profesional. Theo ha elegido una carpintería, y Natan, una empresa de construcción. Terminada la enseñanza obligatoria emprenderán la profesional, pero ya con el bagaje de la experiencia y las ideas claras sobre su futuro profesional.

Estos días, en colaboración con Fonteboa, realizan una estancia con el objetivo de descubrir la realidad geográfica, histórica y económica de Galicia. Desde Coristanco, centro de operaciones, desarrollan un variado e intenso programa: visitas a Lugo, Santiago y A Coruña, recorridos por lugares emblemáticos de A Costa da Morte (Caión, Muxía, Fisterra, Borneiro y Dombate, entre otros). También espacios singulares como el Refugio de Verdes o el Museo de Man, en Camelle.

Y la gastronomía. Así, ayer participaron en un taller de elaboración de empanadas, en la panadería Añón (Barís?Rus). Esas mismas elaboraciones que han tenido la oportunidad de degustar a mediodía en el area recreativa de A Rocheira (Coristanco), acompañados de algunos vecinos de San Paio, Rececinde y Verdes que colaboran en algunas actividades del programa. Inmersión gastronómica y social, al fin y al cabo.

Este encuentro de A Rocheira ha estado acompañado de un pequeño muestrario y degustación de productos alimentarios de las respectivas regiones, pues tanto los gallegos como los borgoñones aportaron sus respectivas exquisiteces gastronómicas.

La convivencia también es fundamental en esta estadía. Sobre todo con los alumnos de Fonteboa, con los que han participado en competiciones deportivas, juegos populares o rutas de naturaleza en el entorno de Verdes.

Y como la vocación rural del centro no podía quedar al margen, hubo visitas a ganaderías, olería de Buño y actividades ecuestres en Laracha. Al fin y al cabo, una semana diferente, intensa, con intencionalidad educativa, inolvidable para los jóvenes borgoñones por lo vivido y lo aprendido. Todo fruto de la colaboración de la EFA Fonteboa y la Maison Familiale de Villevallier, dentro del Programa Erasmus+.