La otra cara del inicio de curso en Ribeira: recorte de profesores y clases saturadas
EDUCACIÓN
La comunidad educativa del IES Número Un asegura que la situación del centro es peor que en el curso anterior a la pandemia
11 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando cada mañana suena el timbre en el IES Número Un de Ribeira, unos 600 estudiantes van tomando sus posiciones en los pupitres. Es prácticamente la misma cifra de alumnos del curso pasado y también del 2019-2020, el último de la era precovid. Sin embargo, el número de profesores es considerablemente inferior: actualmente hay 10 docentes menos que en el 2020-2021 y la caída ha sido de 6 con respecto al curso anterior.
Con la misma cantidad de alumnos, un protocolo en materia covid muy similar al que se tuvo que poner en marcha hace un año y menos profesores, la dificultad para encajar horarios se antojaba grande. El reto se consiguió, pero a costa de masificar aulas y reducir servicios. Segundo de ESO es uno de los niveles con mayor matrícula, lo que se traduce en clases de hasta 32 alumnos, cifra que también se alcanza en algunas materias de bachillerato. Cierto es que están dentro de los límites que marca la Consellería de Educación, otra cosa es que profesores y familias consideren que dichas ratios sean adecuadas para garantizar una enseñanza de calidad.
Pero lo que más preocupa a la dirección del IES Número Un es el recorte que, para cumplir los horarios de los docentes, se ha tenido que aplicar en servicios considerados esenciales. Hasta el curso 2019-2020 se venían habilitando aulas de agrupamiento en diferentes niveles, clases con un reducido número de alumnos susceptibles de necesitar un refuerzo extra. Este año fue imposible habilitar la de primero de ESO, un curso especialmente complicado porque supone el salto del colegio al instituto.
Los estudiantes del Número Un tampoco cuentan este curso con el laboratorio de idiomas que en grupos reducidos buscaba la práctica oral del inglés, ni con las sesiones prácticas de materias como física o biología. Y hay menos horas de atención a los alumnos con necesidades especiales, puesto una de las plazas eliminadas corresponde a un profesor de pedagogía terapéutica.
Incomprensión
A mayores, pese a que la sombra del covid sigue planeando, el ajustado reparto de las guardias hace imposible controlar pasillos, accesos y zonas diferenciadas de recreo. Y, lo peor, es que padres y profesores temen que los recortes no hayan hecho más que empezar. Desde el instituto aseguran que la situación es límite. A los docentes les cuesta entender unos recortes que llegan justo después de un curso especialmente complicado, que requirió un esfuerzo extra por parte de toda la comunidad educativa.
Por su parte las familias, a través de la AMPA, han emprendido una campaña para que Educación reconsidere su postura. Tienen en marcha una recogida de firmas, han realizado concentraciones en la calle e incluso han elevado sus reivindicaciones al Valedor do Pobo. Incluso están a la espera de poder trasladarle personalmente sus quejas y peticiones a algún responsable de Educación.