Marisa Moya, maestra de infantil, enseña a otros profesores a educar a los niños desde la amabilidad y la firmeza
19 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Marisa Moya (Madrid, 1960) es ante todo maestra -dirige la escuela infantil Gran Vía en Madrid- pero desde hace un tiempo se ha convertido en una referencia para otros compañeros: es monitora y educadora de la agrupación Disciplina Positiva España, una entidad que fomenta otro tipo de relaciones entre adultos y niños en las que primen la amabilidad, la firmeza y el respeto, pero sin que eso signifique permitir a los menores vivir sin control ni límites. Este fin de semana estuvo en Galicia para dar un curso y habló de las características de este movimiento.
-Sus alumnos son profesores. ¿Cuáles son las dudas que le consultan?
-En una clase de con 25 o 28 alumnos y las prácticas de antaño resultaba fácil mantener la disciplina. Las relaciones se basaban en la obediencia, el control y la corrección constante del alumno, que era silenciado. Pero ahora se buscan relaciones basadas en la cooperación y es difícil llevarlas a la práctica, porque el contenido académico deja poco espacio para las habilidades socioemocionales, y eso es inexcusable con lo que sabemos hoy.
-¿Cuánto tiempo se tarda en ver resultados en una escuela?
-Si todo el centro se compromete y cuenta con la ayuda de las familias a través de programas, por ejemplo, en el comedor o de escuela de padres, y lo asume con ganas, en tres años las cosas cambian. Hay que tener en cuenta que es una revisión profunda de todas nuestras creencias personales.
-¿A sus cursos acuden equipos o profesores aislados?
-Al principio venían sobre todo profesores aislados, pero cada vez es más frecuente que lo hagan directivos de los colegios o grupos.
-¿Hay alguna edad de «no retorno» para aplicar esta forma de relacionarse?
-No, afortunadamente el cerebro no deja de aprender nunca, aunque en la primera infancia nuestro cerebro es una esponja y a los cincuenta años ¡tenemos que usar una retroexcavadora! Pero hay mucho que se puede hacer en cualquier momento, la cuestión es si nos merece l apena trabajar de una manera muy encorsetada o más versátil. Hoy hay mucha información y no podemos hacer como que no la hubiera.
-¿Hay diferencias entre lo que le plantean en una comunidad autónoma o en otra?
-Los problemas sustantivos son los mismos: los profesores se sienten muy poco valorados, con mucha presión. Las relaciones personales en los centros son iguales en un sitio que en otro y no hay una verdadera conciencia de la trascendencia de su trabajo. Tienen pocas ayudas y todo son presiones: la vida en la escuela no humaniza a las personas.