Entrevista | Ramón Ferreiro García Diecisiete patentes, y cuatro más en camino hacen de su equipo el más productivo de la Universidade da Coruña. A pesar de ello, reclama más ayudas para la investigación
15 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.La tenacidad y el esfuerzo son dos de las cualidades que debe poseer todo buen investigador, incluso más que la inteligencia, resume Ramón Ferreiro García, que desde hace cuatro años dirige el grupo Ciencia y Técnica Cibernética (CTC) de la Universidade da Coruña, que ya ha patentado diecisiete proyectos y tiene cuatro más en proceso. Destaca el esfuerzo de su equipo -compuesto por Ramón Borrás, José Luis Calvo, Antonio Fernández, Javier Pérez y Andrés Piñón-, «porque, si uno solo no trabaja, el grupo no va adelante. No hay personas que sean dioses. Tiene que haber grupos organizados, con ideas claras y cierto apoyo institucional». -¿Para qué sirve realmente una patente? -Todo aquello que creemos que puede servir como proyecto, lo patentamos. La patente sirve para proteger lo que investigamos y que no nos roben las ideas. -¿Y se gana dinero? -Las patentes de la Universidad solamente tienen validez en España. Si un fabricante la quiere, tiene que pagar a la Universidad, pero aquí no hay empresas que demanden tecnología. Así que, si un proyecto tiene resultado, te lo pueden copiar en toda Europa y lo aprovechan las empresas de otros países. Nosotros sólo aportamos las ideas para los demás. -¿Eso no es un poco frustrante? -La investigación es frustrante por sí misma. Un buen investigador es el que se crece ante los fracasos y sabe soportar la tensión. Nosotros estamos quemados de tanto pensar y conseguir tan poco, pero no tiramos la toalla. El grupo de investigación que se deje quemar, yno tenga ímpetu para seguir adelante, va a fracasar. Los japoneses se queman vivos, pero son pioneros en tecnología. -¿Existe en España ese apoyo y apuesta por la investigación? -Hay buenas intenciones, pero el apoyo real no llega. Producir una idea es fácil, pero necesitas dos años para probarla, y, en ese tiempo, sólo tienes pérdidas. Tienen que involucrarse más las instituciones para que las empresas puedan dedicarse dos años a perder dinero probando tecnología. A todo esto se suma que, en este sector, todo se queda obsoleto en menos de seis meses, porque hay una competencia bestial. -¿Cuál sería la situación ideal de un investigador? -Para nosotros sería que nos saliera algo útil, que resolviera un problema social y que produjera beneficios. Estoy seguro de que lo vamos a conseguir, y, si no hay empresas en España, siempre las habrá en el exterior que estén dispuestas a aprovecharse del conocimiento. Lo que pasa en nuestro país es que no hay una estructura social para aprovechar la cantidad de conocimiento que se genera, y que al fi nal siempre acaban aprovechando otros.