Crónica | En clase con la persiana baja Los cuarenta estudiantes de las dos unidades de infantil de la escuela Castelao llevan tres meses asistiendo a clase con las ventanas cerradas por los ruidos de la carretera
20 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Sara es una niña de cuatro años que va a clase al Colegio Castelao de Rianxo. La pequeña acude a las aulas de infantil que están situadas en la primera planta del inmueble, la zona más próxima a la carretera. A poco más de un metro de los ventanales está la acera de la media rotonda que no se sabe si se construirá o se destruirá. La chiquilla desconoce el problema que se generó este verano con la polémica infraestructura. Todos los días, desde que comenzó el curso académico, allá por el mes de septiembre, los pequeños entran ya en clase con las lámparas encendidas. No hay luz natural. Los profesores cierran la ventana para evitar que los niños se distraigan con el paso de la gente y también por el ensordecedor ruido que procede de fuera. La situación era, en un principio, provisional. Las Administraciones se comprometieron a solucionar el problema con rapidez. Sin embargo, han pasado más de tres meses y los pequeños siguen acudiendo a clase bajo una tenue oscuridad. Sara no entiende cómo no puede mirar por la ventana de clase. El sol lo intuye desde el interior del aula. Ella y los otros chiquillos sólo lo pueden apreciar y disfrutar cuando salen al patio, a la hora del ansiado recreo. Traslado El director del centro educativo rianxeiro reconoce que la situación se está prolongando más de lo esperado. Los responsables de la escuela tienen otras dependencias preparadas para trasladar a los pequeños tan pronto como se lo ordenen desde la Consellería de Educación, pues todos están a la espera de la decisión que se iba a adoptar sobre la construcción de la rotonda. Han pasado muchas semanas y los rayos del sol siguen sin verse desde el interior de las aulas. Los padres de los alumnos del Castelao comienzan a estar cansados de esta situación. Los pequeños llegan a casa y hablan en un tono más alto de lo normal. Tanto tiempo escuchando el paso de coches les afecta a la hora de comunicarse, según explicó el responsable del colegio rianxeiro. Oscurece antes Los meses del invierno se presentan muy duros para estos cuarenta pequeños de Rianxo, pues la noche se abre para ellos tan pronto como entran en el centro educativo tras regresar de comer. Todos los días, las persianas de las dos unidades de infantil del Castelao permanecen bajadas durante el horario escolar. Al final, los chiquitines son los más perjudicados de un conflicto que ellos no provocaron. A la pequeña Sara le encanta ir al colegio, sobre todo pintar, jugar con sus amiguitos y aprender, pero no entiende por qué las ventanas permanecen cerradas durante todo el día y no puede respirar ese aire fresco que todavía llega limpio a Rianxo. Que se lo expliquen.