La seis Representantes de la Administración y de la empresa propugnaron en un foro de La Voz un cambio en la FP
12 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Entre la formación profesional que imparten los centros y la real que necesitan las empresas no solamente hay un problema de descoordinación, sino que a veces coinciden sólo tangencialmente, según se desprende del criterio generalizado de los participantes en un foro de debate celebrado ayer en Lugo por La Voz de Galicia. Participaron el conselleiro de Traballo, Ricardo Varela ; el alcalde, José López Orozco ; el director xeral de Formación, Pastor Fuenteseca ; la concejala Eva Real ; el director del Aula de Productos Lácteos, Juan Méndez , y los empresarios Ángel López Lugilde , presidente de la asociación de O Ceao; Antonio Gordó , de Lareira; Ana Belén Ferreiro , de Mefima; Gonzalo Núñez Corredoira , de Pexego, y Pablo Ojea , de Imagina Visual. A preguntas de los contertulios y del moderador, Jacinto Ruiz , jefe de Monográficos de La Voz, los representantes de la Consellería afirmaron que de 460 especialidades homologadas que se imparten en los centros de formación de Lugo y de la zona centro, sólo 63 coinciden con las necesidades de los empresarios, según la relación de la oferta de trabajo que hacen. En A Mariña se ofrecen 190 especialidades homologadas, de las que solamente 34 coinciden con la demanda de las empresas. En su primera intervención, el conselleiro ya reconoció que la Administración no está muy segura de que la formación que se está ofreciendo responda a las necesidades del mercado, pese a que en total Galicia destina a esa faceta 90 millones anuales. Parte de las materias están obsoletas y responden a la propia disponibilidad de los centros. La solución es combinar una serie de centros más volátiles, que se adapten a las necesidades de cada momento, con otros más especializados que puedan ofrecer la más cara, por los medios requeridos. López Orozco se mostró convencido de la necesidad de que la formación sea continua, concediéndole gran importancia al papel de las empresas. Antonio Gordó propuso que las universidades conozcan directamente la opinión de los empresarios, para los que también pidió formación en momentos clave de expansión. López Lugilde incidió en la formación inicial y en el desajuste de medios con respecto a los que manejarán en las empresas. Juan Méndez habló del proceso inverso entre la formación inicial reglada y la continua. Pablo Ojea destacó las dificultades para hacer prácticas; Gonzalo Núñez habló de la desasistencia de los gerentes y Eva Real pidió espíritu emprendedor como base fundamental.