«En España no hay parecido a lo que haremos en Dombate»

Cristina Viu carballo

EDUCACIÓN

Entrevista | Joan Santacana Doctor en Pedagogía, Santacana es el responsable del proyecto de musealización del dolmen de Borneiro, un proyecto muy ambicioso e innovador

11 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Joan Santacana es uno de los dos directores del Taller de Projectes de la Universitat de Barcelona, una especie de empresa dedicada a la museología comprensiva, la didáctica del patrimonio y las nuevas tecnologías aplicadas al mismo. Este doctor en Pedagogía es el responsable del proyecto de musealización del dolmen de Dombate y miembro del equipo que coordina Josep María Herms. - ¿Qué fue lo primero a la hora de afrontar el proyecto? -Lo principal es conservar el monumento y exhibirlo en condiciones dignas. Como primera dificultad estaba el cuidado de las pinturas. Teníamos dos posibilidades: cerrar el dolmen, con lo cual no se podría ver, o hacer un estuche de cristal y climatizar el interior para que la gente pueda verlas, que es la solución por la que optamos. -¿Se podrá acceder a la cámara? -Por un sistema de rampas se podrá ir ascendiendo hasta obtener una posición dominante. Con una cámara se podrán enfocar los rincones y hacer lo mismo desde la página de Internet. -Primero fue la conservación. ¿Qué vino después? -La segunda idea fue didáctica, hacer comprensible a la gente lo que es un dolmen y el fenómeno megalítico en Galicia. No es fácil hallar en Europa un centro sobre megalitismo y en España no hay nada parecido a lo que haremos en Dombate. Se trata de responder a las preguntas básicas de quién, cómo, por qué y cuándo. Tratamos de contestar a las preguntas que cualquier ciudadano se haría. -Quizá lo que hace singular a Dombate es que está excavado. -Sí en este dolmen coinciden un montón de cosas, pero una de las principales es que es uno de los pocos dólmenes excavados en épocas reciente. Como este tipo de monumentos se ven tanto, se conocen desde siempre y se han realizado muchas excavaciones de forma un poco descontrolada. En ésta se ha utilizado la analítica moderna y los datos científicos por lo que podemos saber de él muchas cosas que desconocemos de otros dólmenes. -Eso también es un inconveniente para que la gente comprenda como eran estos monumentos. -En el proyecto utilizamos muchos elementos interactivos con criterios de museografía de nueva generación. Le ofrecemos a los visitantes manipulación de elementos, fabricación de hipótesis y una explicación de por qué sabemos que las cosas fueron así y los mecanismos que utilizamos para la reconstrucción del pasado con una iconografía adecuada. -¿En qué se apoyaron para realizar el proyecto? -Nuestro método siempre es el mismo y consiste en mirar lo que se ha hecho en el mundo. No se trata de descubrir el paraguas cada vez que llueve. En megalitismo no hay muchos ejemplos y la idea de cubrir un dolmen no se le había ocurrido a otros equipos, quizá porque no tenían algo tan frágil que conservar como las pinturas. -En estos quince años al aire tiene que haber sufrido. -Se han conservado porque estaban bajo tierra y en estos quince años algo se habrá perdido porque el sistema de conservación es muy precario, pero no ha sido vandalizado y eso es muy raro. Ahora habrá que hacer análisis y ver lo que ha pasado. -¿Se da cuenta de que un proyecto tan innovador dará mucho que hablar? -Toda intervención un poco atrevida tiene siempre gente a favor y en contra. Uno tiene que plantearse lo que debe hacer en función de criterios científicos, pero supongo que habrá gente que no verá con buenos ojos que se encapsule un dolmen, aunque el diseño impacte poco en el paisaje. Toda intervención humana impacta, modifica las cosas, pero hay que intentar que se integre sin problemas en el conjunto. -¿Qué le pareció Dombate cuando lo vio por primera vez? -Yo conocía megalitos gallegos en algún viaje que hice de estudiante, pero no vi Dombate. Me impresionaron las domenciones de los ortostatos de cabecera. Al estar excavados por primera vez te das cuenta de lo que supone mover esas losas, porque en la mayoría de los dólmenes sólo vemos la mitad o una tercera parte de lo que son. También llama la atención que esté solo. En el fondo, un dolmen es un templo funerario, un espacio de contacto entre los vivos y los muertos. Se trata de un lugar al que acude el grupo, un espacio mágico. -¿A quiénes va dirigido su proyecto? -La idea es que sea para todos los públicos, especialmente para el turismo familiar que es el del futuro y que supone entre un 9% y un 12% del total, pero que tiene una alta capacidad adquisitiva. Hay otros subsectores como las visitas del Imserso o el público juvenil que es cautivo y está encuadrado en la escuela. Para él tenemos una unidad didáctica y un equipo con varios componentes. Además en la web, el profesor puede encontrar desde fichas a juegos. Su misión es fidelizar público. Comenzará a funcionar en enero. -¿Qué le parece que en la zona haya otros dólmenes que no tienen igual suerte? -Todo el patrimonio no puede ser tratado de la misma forma. Hay que encontrar modelos para descodificar el pasado. Una vez que has explicado cómo era un dolmen se convertirá en una imagen recurrente. Otra cosa es que se debe tomar medidas para la protección de todos los yacimientos. Además, falta un plan estratégico. Dombate interesará al visitante dos horas y hay que llenar el resto del día con ofertas. Hay que trasmitir la idea de que el paisaje, el pueblo y el castro que hay cerca son un complemento, además de la gastronomía.