Nervios a flor de examen

Hugo Santiso A CORUÑA

EDUCACIÓN

EDUARDO

En directo | Selectividad en septiembre Más de 600 jóvenes se concentran desde ayer en el campus de Elviña para realizar las pruebas de acceso a la Universidad. Se trata del último tren para el curso 2004/2005

15 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El último tren con destino al curso universitario 2004/2005 pasa estos días por A Coruña. Se trata de la última oportunidad para los estudiantes que no hicieron los deberes durante el mes de junio. Ayer comenzaron las pruebas de selectividad en las facultades de Derecho, Caminos, Informática y Económicas, todas ellas situadas en el campus de Elviña. Los nervios no tardaron en entrar a escena. A las nueve de la mañana los alumnos llegaron a los centros donde, durante media hora, se les mostró la forma en la que debían hacer las pruebas, o lo que es lo mismo, que mantuviesen la vista centrada en sus papeles y no en el de sus compañeros, y que no se la jugasen sacando ningún tipo de chuletas . Tras treinta minutos de charla, un descanso antes de los primeros exámenes. A la 10.00 horas, Lengua y Literatura Española. En la media hora de descanso, el nerviosismo entre los alumnos estaba a flor de piel. Había diferentes modos de manifestarlo. En la Facultad de Informática se podía observar a gente corriendo por los pasillos en pose desquiciada. Había quien prefería aislarse en un banco para dar el repaso de última hora. Pero no todo el mundo estaba alterado ante la inmediatez de los exámenes. «No estoy muy nervioso, ahora ya no se puede hacer más» comenta Pablo Fuciños, un alumno del Santa María del Mar. Daniel Méndez, compañero del anterior, también recalcaba que no estaba nada nervioso, y comentaba: «Tengo confianza porque tengo muy bien preparados los exámenes de Lengua, Inglés y Matemáticas». Varios estudiantes discutían sobre si en Lengua Galega iba a caer Rosalía de Castro o Curros Enríquez. Ninguno acertó. Entró el teatro del último siglo y la narrativa de la década de los 50. A las diez, todos comenzaron a entrar en las aulas. Con su DNI y sus códigos de barras. Pero, pronto, pasados treinta minutos, comenzaban a salir los primeros lamentándose de por qué no se habrían estudiado los recursos literarios o no se habrían leído los libros. Tras éstos venían los que nada más salir del examen exclamaban: «¡Apruebo fijo!». Por la tarde, más de lo mismo, y así hasta que mañana finalicen las pruebas. Aunque los nervios de verdad, las alegrías o los llantos vendrán a la hora de entrar en Internet para ver las notas.