Ebrios con clase

REDACCIÓN SANTIAGO

EDUCACIÓN

ÁLVARO BALLESTEROS

El vino establecía diferencias de jerarquía entre los miembros de la Universidad de Santiago Beber más o menos vino no era simplemente un síntoma de abstinencia o afición al alcohol de uva en el siglo XVI. La comunidad universitaria de Santiago establecía jerarquías en base a la alimentación, y el vino constituía uno de los elementos más importantes en esta escala. Así, los profesores eran los que más cantidad recibían, mientras que los últimos en la escala colegial no tenían derecho a percibir ninguna ración. La reforma constitucional de Pedro Portocarrero puso punto y final a esta costumbre.

11 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Pilar Rodríguez, profesora de Historia de la Universidad de Santiago, abordó ayer en una conferencia la importancia del vino en la comunidad universitaria, en el marco del primer congreso peninsular organizado por el Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, y que se celebra en el Barco de Valdeorras (Ourense). La docente destacó la escasa relevancia que se le concedía a la fruta y a la verdura en la dieta de docentes y estudiantes, siendo la base de la alimentación la carne o el pescado y el pan, acompañados de una cantidad «excesiva» de vino. Así, los universitarios marcaban las jerarquías de su comunidad en función de la cantidad que se repartía para cada miembro. Mientras que los profesores recibían una cantidad alta, los más bajos en la escala colegial no tenían derecho a nada. Pilar Rodríguez narró la transformación sufrida por la Universidad con la reforma constitucional llevada a cabo por Pedro Portocarrero, gobernador de Galicia. Por ejemplo, en lo referente a la alimentación, se determina que los gastos son «excesivos, desontrolados y que se permiten lujos a los colegiales», por lo que a partir de ese momento se realizaron restricciones en la comunidad educativa.