CELA Y LA UNIVERSIDAD

La Voz

EDUCACIÓN

FELIPE SEGOVIA OLMO (Rector de la Universidad Camilo José Cela)

17 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Parece desconcertante que un alumno que confiesa: «Por la Facultad pasé sin pena ni gloria», y suspender sus estudios, como los de Filosofía y Letras y Farmacia, allá por los años 40, haya sido nombrado Doctor Honoris Causa por 25 universidades de todo el mundo. Más que ninguna otra persona. Para intentar comprender esta paradoja, tenemos que abandonar el plano en el que se encienden y valoran los hechos de los seres humanos comunes y atisbar en otra dimensión, en la de la genialidad. Cela no podía encajarse en una universidad convencional, porque su personalidad no lo permitía. Y no sólo son las razones de honor por las que tantas universidades se han honrado nombrándole Doctor, es que Camilo José Cela, además de escritor universal, es una universidad andante. Las misiones de la universidad: la docencia, la investigación, la cultura, el servicio a la sociedad, basados en el trabajo y en el rigor, en la exigencia hacia el perfeccionamiento y el humanismo son, también, los ejes que han vertebrado la vida y la obra del marqués de Iria Flavia. Quienes hemos recibido el impagable regalo de su apoyo en las tareas de la creación de una universidad, conocemos bien cómo late en su pulso el espíritu universitario, la clara visión de cómo podría responder a las exigencias de alumnos y profesores y a los de la sociedad. Su pensamiento En estas palabras expresa su pensamiento: «Declaro que se me estremece el corazón del alma, esa fuente de vida y esperanza, cuando escribo estas líneas inaugurales en el primer cuaderno de visitas de la Universidad que lleva mi nombre. La memoria es el cimiento de la Universidad; el entendimiento, su atmósfera y la voluntad, su motor. Sin las tres potencias del alma en activo y volando sobre las cabezas de todos, no es concebible la universidad. Hago votos porque en estas aulas se formen los alumnos en el mejor servicio al bien y hagan cierta la idea de Lope de Vega cuando llamó a la Universidad la naturaleza del alma». El mundo académico entero ha tenido en Cela a su maestro egregio. Y la Universidad que lleva su nombre, en el dolor de esta hora, confirma su compromiso para que la obra y ejemplo de quien fue nuestro Rector Honorario, sean la luz que guíe su andadura.