El Partido Privado, una parodia protagonizada por estudiantes, animó la manifestación de las universidades gallegas «Viva la enseñanza privada» o «Viva Pilar del Castillo» fueron algunas de las consignas más originales de la manifestación. Las coreaban los miembros del «PP», el Partido Privado, un colectivo de estudiantes que se puso la parodia por montera para ofrecer su visión sobre el conflicto universitario. Protagonizaron «separaciones» de masas, marcharon por las calles a ritmo de «derecha, derecha, derecha-izquierda, derecha» y formaron ante la Catedral antes de que las «hordas comunistas» llegaran al Obradoiro. Los manifestantes respondieron con aplausos a la iniciativa, que tuvo su continuación por la noche en A Quintana.
28 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Vestidos de riguroso negro y armados hasta los dientes, las Forzas do Orde Privado (FOP) arremetieron en varias ocasiones contra la cabeza de la manifestación. Tras cada carga recuperaban la marcialidad y cualquier edificio oficial o la presencia de un simple agente de la Policía Local era motivo para marchar a ritmo militar haciendo el preceptivo saludo. En la mani, muchas pancartas acusaban los excesos de las últimas movilizaciones, aunque se estrenaron algunas con textos más o menos imaginativos. Las consignas tampoco se han renovado en exceso. El «Non á LOU» sigue mandando, aunque en esta ocasión triunfó la versión Tamara (cántese con la música del No cambié). Pilar «del Caudillo» fue la otra protagonista femenina de la movilización universitaria. Las cifras Como en las manifestaciones anteriores, las cifras de participantes volvieron a bailar al son que más conviene. La Policía Local compostelana contó hasta 25.000, pero en el palco del Obradoiro se manejaban otros números. Por la megafonía, un joven clavado a Bruce Springsteen organizaba a las masas que llegaban por la rúa de San Francisco: «Achegádevos ó Franco, que hoxe somos máis de 50.000», el desafortunado comentario provocó la hilaridad de los manifestantes. Los representantes de cada colectivo con mejor voz fueron leyendo los comunicados, que apenas encendieron a unas masas cansadas tras dos horas y media caminando. Mientras, en lo alto de las escaleras de la Catedral, las fuerzas militares del Partido Privado marcaban el territorio.