El vicerrectorado afirma que los ciclos formativos de verano se otorgan en función de las peticiones de cada campus
28 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ampliar y mejorar los conocimientos de los alumnos de la Universidad de Vigo es el objetivo de los cursos de verano. Cada año son cientos las personas que, dentro de la provincia, formalizan sus matrículas y dedican algunos de sus días de vacaciones a profundizar en aquellas materias que les interesan. Crear una universidad abierta y orientarla cada vez más hacia la sociedad supone, pese a todo, un esfuerzo por parte tanto de la propia universidad como de sus docentes, de quienes parte en todo caso la iniciativa de crear un curso. Los números plantean sin embargo algunas inquietudes. De los 42 ciclos de extensión universitaria que se organizan este año desde el vicerrectorado vigués, y que se celebran entre los meses de abril y noviembre, tan sólo 10 tendrán lugar en la provincia de Ourense, todos los demás se desarrollarán en Pontevedra. El motivo de que el número sea tan reducido tiene dos explicaciones, según sea quien ofreza la respuesta. Así, desde el área de Cultura de la Universidad se señala que la concesión de cursos se hace siempre en función de las peticiones de los profesores que los solicitan. La otra versión, la de los profesores que los piden, es que son tantas las trabas que pone la universidad para hacer los cursos que «cada año se solicitan menos». Estas trabas han venido propiciadas este año, según el testimonio de varios docentes que ejercen en el Campus de Ourense, por un cambio de última hora en los criterios aprobados por la comisión de extensión universitaria para la concesión de los diversos programas. Esta modificación redundaría sobre todo en la reducción de gastos, sobre todo para el pago a conferenciantes.Sigue en página 3