Tras cerrar la escuela hogar, sólo existe la alternativa de los hostales o habitaciones en casas particulares En Becerreá funcionará el próximo curso una residencia de estudiantes con capacidad para trece plazas, que será la única privada de toda la comarca. Una vecina de la villa, Begoña Poy Rodríguez, se decidió a abrirla tras el cierre de la escuela hogar de la Consellería de Educación. Desde hace años, son frecuentes las familias que alquilan alguna habitación a estudiantes de otros municipios o pueblos más alejados de la montaña, pero nunca hubo un establecimiento de estas características.
24 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La residencia, a la que el Ayuntamiento le acaba de conceder la licencia, ocupará una planta de 180 metros cuadrados de un edificio junto al instituto, en cuyo bajo los mismos propietarios disponen desde hace siete años de un establecimiento hostelero. Está concebida para atender a estudiantes del instituto procedentes de otros municipios, pero Begoña no descarta las reservas de alumnos de la escuela de alta montaña, si en ésta resultasen insuficientes las plazas de que dispone. Incluso podría tener entre su clientela a profesores. Esta nueva residencia dispondrá de ocho habitaciones, algunas dobles, con capacidad para trece personas. Su promotora pretende ofrecer a los estudiantes la posibilidad de elegir entre el régimen de pensión completa o sólo el hospedaje. Por el momento desconoce los precios que tendrá porque todavía no realizó cálculos de los costes que asumirá. Entre otros motivos, porque no sabe lo que deberá pagar de impuestos, capítulo que tiene una destacada incidencia en el precio final, según supone. Aunque no hay un establecimiento privado específico para estudiantes en toda la comarca, en Becerreá sí tienen cierta tradición las habitaciones en hospedajes y, sobre todo, en casas particulares. Se trata de familias que alquilan un dormitorio de su vivienda a un joven que viene a cursar estudios en algún centro de la villa, del que generalmente tienen referencias, bien por conocer a la familia o bien por mediación de terceras personas. Es un mercado que oficialmente no cuenta para las estadísticas, ya que no se pagan impuestos, de modo que las tarifas suelen ser más bajas. Según algunas estimaciones, los precios por estancia con pensión completa rondan las 25.000 pesetas. Sin embargo, Begoña Poy descarta que resulte rentable esa cantidad, por lo que adelanta que una plaza en su residencia costará más. Como contrapartida, asegura que será un establecimiento que cumplirá las exigencias.