Cada semana, cientos de estudiantes ourensanos en Santiago regresan hacinados en tren a sus hogares Reanudado el curso en cada una de las Universidades gallegas, cada fin de semana son miles los estudiantes ourensanos que vuelven a casa no precisamente por Navidad. El tren, mayoritariamente en las modalidades de Regional, es el medio de transporte más utilizado, debido, principalmente, a su bajo coste con respecto a los demás medios de transporte alternativos. De todos los viajes que se producen al ritmo del chacachá del tren, es el trayecto Ourense-Santiago el que más estudiantes concentra entre sus filas. Cerca de dos horas de camino, si es que no se producen contratiempos, es lo que viene durando el reencuentro y las despedida de la ciudad de As Burgas con nuestros jóvenes universitarios en Compostela. El problema: encontrar asiento.
23 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Fuente de inspiración para escritores y poetas, así como protagonista de numerosas anécdotas novelescas y musicales, el viaje en tren siempre ha ejercido un poder de atracción inusual entre todo el que se decide a emprender un viaje, como es el caso de los universitarios ourensanos que se desplazan semanalmente a Santiago de Compostela. Si el trayecto que se produce es el de Santiago de Compostela-Ourense, los estudiantes viajeros acuden a la estación una hora o media antes para poder asegurarse un asiento desde el cual poder disfrutar de la travesía. Esta situación se ve agravada, sobre todo, los viernes, día en el que la mayoría de jóvenes regresa a sus hogares. Normalmente, el servicio de trenes regionales que une ambas ciudades, se compone de tres unidades, tanto de ida como de vuelta. Es en los viernes cuando se refuerza la oferta con un tren más que llega a Ourense a las siete de la tarde. Y aún así, a más de uno le ha tocado regresar sentado en el vagón de correos por falta de asientos, aunque hubiese pagado religiosamente su billete. Sin sitio Fue lo que le ocurrió varias veces a Pablo Gómez, estudiante en Santiago «como llegues a la estación pocos minutos antes de que salga el tren, ya no hay forma humana de encontrar un sitio». Asimismo, otra de las notas definitorias de este viaje de viernes es lo somnoliento que se vuelve: la mayoría de los que regresan a sus hogares apenas han dormido unas horas después de disfrutar del tremendo jueves-noche en Compostela. Dicha situación era idéntica hasta este año los domingos por la tarde en la estación de Ourense. Muchos viajeros llegaban una hora antes y se hacían con sitios para todos sus compañeros. Sin embargo, este año el tren no permanece abierto hasta el mismo momento en el que realiza su partida, con lo cual, la subida a éste es una frenética lucha entre titanes por alzarse con asientos desde los que disfrutar de las dos horas de viaje. Es sobre todo en las fechas próximas o inminentes a las vacaciones cuando los regionales experimentan su aforo completo: maletas que obstaculizan los pasillos entre estudiantes que las utilizan como improvisados asientos, o los menos afortunados viajeros que deben permanecer de pie durante todo el trayecto. «Una vez, antes de Navidades, intenté ir hacia el baño y no logré llegar hasta la puerta por tanta gente que había», comenta divertida Sandra Mejuto, una de las viajeras ya experimentadas en dicho trayecto, pues éste es su quinto año de universitaria. Ampliar los servicios Y a pesar de que la mayoría de los estudiantes ourensanos reivindiquen una ampliación en los servicios ferroviarios para no sufrir dichas condiciones de viaje, todos coinciden en señalar que se trata de una parte más de la vida universitaria: un viaje peculiar, en el que se puede conocer a mucha gente o incluso aprovechar para jugar a las cartas, sin mencionar la buena oportunidad para leer un buen libro. Y es que dos horas dan para mucho.