«Las gafas nunca desaparecerán»

Juan María Capeáns Garrido
JUAN CAPEÁNS SANTIAGO

EDUCACIÓN

Manuel Sánchez Salorio, oftalmólogo y doctor «honoris causa» por la Universidad de Coimbra La Universidad de Coimbra ha investido doctor «honoris causa» al oftalmólogo Manuel Sánchez Salorio (A Coruña, 1930). Una distinción que se une a la larga lista de condecoraciones recibidas por este profesional pero que él valora especialmente como acicate personal y reconocimiento a su equipo de colaboradores. Defensor de las nuevas tecnologías quirúrgicas, reivindica al mismo tiempo lo aprendido cuando estudiaba hace medio siglo. «El cuerpo humano y el alma no han cambiado tanto», asegura.

10 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Si alguien no se lo recuerda, es muy probable que al doctor Sánchez Salorio se le olvide que en cuestión de meses cumplirá cincuenta años en la profesión. En el mundo que rodea a este oftalmólogo el tiempo cobra una dimensión especial. Sólo así se entiende que encuentre un hueco para operar, atender a los pacientes en la consulta o acudir a sus obligaciones como catedrático de la Universidade de Santiago, además de dirigir una decena de proyectos y publicaciones y presidir varias instituciones de enorme prestigio. Ante un buen puñado de colegas de diferentes países del mundo ha sido investido doctor honoris causa por la Universidad de Coimbra. _¿Le siguen reconfortando estos nombramientos? _Desde luego. Ha sido un reconocimiento a un trabajo de muchos años y en el que ha participado mucha gente. _Y además significa que su trabajo se sigue de cerca en el mundo entero... _Desde hace treinta años mantenemos (siempre que habla de logros o proyectos incluye a los profesionales que trabajan con él) una muy buena relación con esta universidad, y ahora han querido premiar nuestra labor. _Usted estudió la carrera de Medicina hace cinco décadas. ¿Le sirven todavía aquellas lecciones que aprendió? _Por supuesto. Hay muchas cuestiones formativas que no han cambiado tanto. ¡El cuerpo humano no ha cambiado! Ni el alma de los pacientes, ni los sentimientos... _Pero las ciencias adelantan que es una barbaridad... _Eso es cierto. En ese sentido, la aparición del láser en las operaciones de ojos ha sido, a mi entender, más impactante cualitativamente que el uso generalizado de Internet, por poner un ejemplo. _¿Hasta el punto de que una operación de cataratas llegue a ser tan sencillo como acudir al dentista a sacarse una muela? _Bueno, no hay que trivializar la cirugía, pero está claro que el hecho de ingresar en un hospital para ser operado todavía sigue impactando a los pacientes. _La sencillez de las operaciones está animando a muchos miopes a pasar por el quirófano. ¿Serán capaces los oftalmólogos de convertir a largo plazo las gafas o lentillas en una pieza de museo? _Sinceramente, no lo creo. En determinadas edades puede que se llegue a reducir el número de usuarios, pero el aumento de la esperanza de vida y problemas como el de la presbicia o la vista cansada seguirán requiriendo su uso. _O sea, que nadie nos librará de ponernos gafas o lentillas algún día... _Es difícil que las operaciones se lleguen a convertir en un fenómeno generalizado.