España se aferra a las renovables frente al giro nuclear de la Unión Europea

c. cándido MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

La presencia de placas solares es ya habitual en muchos lugares de Galicia
La presencia de placas solares es ya habitual en muchos lugares de Galicia MARTINA MISER

El Gobierno fía su autonomía energética al sol y al viento y saca pecho de los bajos precios de la luz frente a la estrategia de Bruselas

23 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«El sol y el viento nunca serán bloqueados en el estrecho de Ormuz». El eslogan con el que la ministra Sara Aagesen reaccionó la semana pasada a la proclama de Ursula von der Leyen en contra de desmantelar las centrales nucleares en medio de la guerra en Oriente Medio ha devuelto al debate político-empresarial la conveniencia de apostar por la energía renovable o atómica en aras de alcanzar una soberanía estratégica y en qué plano queda la descarbonización ante la imprevisibilidad del escenario geopolítico.

Bruselas está trasladando el mensaje de que la seguridad física del suministro energético en los Veintisiete está garantizada, pero la interrupción de las rutas marítimas para el transporte de petróleo —que ha provocado el alza de los precios de los combustibles y del gas— ha encendido las alarmas y está llevando a los gobiernos nacionales a adoptar posturas dispares sobre cómo enfrentarse a una situación que amenaza con provocar una escalada inflacionaria.

El 63 % de la electricidad

La estrategia del Gobierno pasa por mantener su apuesta por las energías limpias como la mejor vacuna para contener los altos precios de la electricidad derivados de la alta volatilidad del gas. Una climatología favorable coincidiendo con la evolución del conflicto con más horas de luz, viento sostenido y los embalses a rebosar tras las borrascas de febrero están permitiendo que el 63 % de la generación eléctrica en lo que llevamos de mes proceda de fuentes renovables. Esto, unido al 16,2 % de energía que el país obtiene de la nuclear, está posibilitando a España sacar pecho de estar conteniendo los precios de la luz, más bajos frente a otros países más dependientes del gas como Alemania o Italia.

Pero la cuestión es que ni siquiera en la Península Ibérica el sol brilla eternamente y, como ya demostró el apagón del año pasado, las centrales convencionales son también necesarias para mantener la estabilidad de la red.

En paralelo, la postura del Ejecutivo comunitario ha hecho resurgir la defensa de la energía atómica como parte esencial de la independencia europea y complemento estratégico a las renovables.