Iniciamos este año 2024 a caballo entre la esperanza casi utópica de alcanzar la solución definitiva para un mercado del alquiler en estado comatoso y la inercia razonable del ámbito de la compraventa, sostenido por récords de años anteriores y anhelando el regreso de la obra nueva a la primera línea.
Todo indica que el número de ventas en Galicia se mantendrá estable en términos generales gracias al músculo de la segunda mano, que está recogiendo a los compradores que perdieron la paciencia y se cansaron de esperar a una obra nueva que por más que se le espera, no acaba de volver por sus fueros. Si bien es cierto que la correlación de crisis en los últimos tiempos, primero de suministros, luego energética, de mano de obra... hicieron prácticamente reservado para valientes el promover, no lo es menos que los suelos y condiciones lo convirtieron en prácticamente imposible.
Hoy la tendencia está cambiando. Debería ser el año del reencuentro definitivo con las grúas. La disminución de stock disponible como consecuencia del aumento de ventas reciente, provocará una leve alza en el precio de venta, que previsiblemente se verá compensado en los cierres fruto de contraofertas.
En lo que respecta al mercado del alquiler, se encuentra viviendo su particular tormenta perfecta: un número que cuesta explicar de casas vacías, ausencia de inmuebles reservados para arrendar en nuevas promociones y la proliferación desregulada de viviendas de uso turístico (VUT) ha provocado una ausencia dramática de unidades disponibles en alquiler de larga duración en las principales ciudades. El horizonte augura una constante subida de precio y disminución de oferta, que se agravará en las urbes, ciegas al fenómeno VUT. Solo aguantarán el tipo las que apuesten de forma decidida por la ordenación. La iniciativa pública, con programas e incentivos, debe ser también motor para recuperar oferta, la única forma real para incidir en los precios.
Este será un año de cambios para el sector, que a nivel profesional se esfuerza por aportar soluciones a los mercados y alcanzar la excelencia en cualquiera de las operaciones en las que participa. Galicia cada vez es más visible e importante en el mapa inmobiliario nacional e internacional. Es obligación de todos estar a la altura.
Carlos Debasa, presidente de Agalin