España es el país que menos apoyo ha dado a sus empresas en la pandemia

Las pymes ponen sus esperanzas en un nuevo plan de ayudas directas

j. m. camarero
madrid / colpisa

A punto de cumplirse un año de pandemia, las empresas están al límite. Al menos las que han conseguido mantenerse, porque más de 100.000 han bajado la persiana. «Necesitamos ayuda», implora el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva. No quieren más préstamos o aplazamientos sino ayudas directas, como han extendido otros países europeos. Las empresas disfrutan de vacaciones fiscales hasta el 2022 en el Reino Unido, en Grecia les han reembolsado impuestos, la hostelería está abonada a las ayudas en Alemania y en Italia se extienden cheques de 500 euros para el turismo.

¿Qué hay de España? A pesar de ser el país más castigado de Europa, con una caída del PIB del 11 %, es el que menos ha gastado en forma de ayudas directas. Un informe del Banco Central Europeo (BCE) publicado esta semana estima que solo representan el 1,3 % del PIB, lo que supone casi una cuarta parte de lo que ha gastado la zona euro (4 %). El Ejecutivo español lo niega y asegura que alcanza el 5,5 %. ¿Dónde radica la diferencia? El Gobierno incluye el gasto de los ERTE (serán unos 40.000 millones de euros hasta mayo) para engordar la cifra.

Hasta ahora las empresas iban tirando de ahorros y préstamos porque ni siquiera las ayudas directas anunciadas por las comunidades autónomas están llegando a la calle. En esta tesitura, el Gobierno se ha visto obligado a mover ficha y anunciar un nuevo paquete de rescate. No seguirá echando mano de los préstamos del ICO. Las pymes tienen puestas sus esperanzas en ese nuevo plan que, de acuerdo a los cambios introducidos por Bruselas en la normativa de ayudas de Estado, permitirá sufragar parte de los costes fijos que no alcancen a cubrir hasta el umbral de los 10 millones de euros, frente a los tres previos. Empresas, parte del Ejecutivo (Podemos) y la banca están presionando en la misma dirección. «La solvencia no la arreglas ahora con más créditos», admiten fuentes gubernamentales.

No más impuestos

El gran problema para dejar fluir el dinero es la elevada atomización de empresas que hay en España y la casuística tan heterogénea por la que atraviesan. Una posibilidad pasaría por otorgar una línea de fondos a un negocio durante un tiempo. Pasado lo peor del temporal, y si la empresa sobrevive, su dueño tendría que ir devolviendo esa cuantía al Estado. Poco a poco.

Las demandas de la CEOE van por otro lado. Exige ayudas directas o alivio de la deuda para las empresas viables en dificultad y no subir los impuestos. Así lo señala su vicepresidente, Íñigo Fernández de Mesa, quien lamenta que el Gobierno, «lejos de ayudar, lo que ha hecho es penalizar».

Presa de rivales europeos

Una de las amenazas que más temen los empresarios es la ventaja competitiva que tendrán sus rivales europeos cuando llegue la recuperación. Las compañías más socorridas podrían hacerse con más cuota de mercado y parte del tejido productivo español, al estar en mejores condiciones financieras.

Las preocupaciones de las pymes son otras: que no les lleguen ni los préstamos, porque casi el 30 % de la financiación (unos 34.426 millones de euros) está concentrada en las manos del 1,9 % de las empresas más grandes del país. Desde Cepyme han exigido al Gobierno ampliar la cuantía y los plazos de los préstamos ICO, así como redistribuir los que no han utilizado esas grandes empresas; dar ayudas directas a las pymes por importe del 20 % de la pérdida de facturación; aumentar los aplazamientos a la Seguridad Social y Hacienda hasta en 24 meses sin garantías, reducir el recargo por retraso del 20 % al 5 % o dar vacaciones fiscales en el 2021 cuando la facturación anual haya caído un 30 % y hayan tenido pérdidas en el 2020. Por otro lado, abogan por un pago inmediato de todas las deudas del conjunto de las administraciones públicas con las pymes, que ascienden a 28.000 millones, según datos del Banco de España.

En el resto de Europa: vacaciones fiscales y subvenciones

La situación es bien distinta cuando se pasa la lupa a las medidas adoptadas por los vecinos europeos, que no han parado de bombear subvenciones a fondo perdido a las empresas para evitar una cascada de quiebras.

Esta misma semana Alemania aprobó una extensión del IVA al 7 % (reducido) para la hostelería y restauración (en España está en el 10 %) hasta el 30 de junio del 2022 y un paquete de rescate al sector de la cultura de 1.000 millones de euros. Pero el instrumento fundamental para ayudar a las empresas son las llamadas ayudas puente. Desde el inicio de la pandemia el Gobierno ha desembolsado unos 80.000 millones en forma de subvenciones sin devolución para que las empresas puedan cubrir gastos fijos. Hay un programa específico para las pymes, que pueden solicitar auxilio si su facturación mensual cae por lo menos un 30 % respecto al año anterior. Ayudas extraordinarias existen también para las empresas clausuradas por restricciones. El Estado les abona el 80 % de la facturación registrada en los meses comparativos previos a la pandemia. El coste mensual es de unos 15.000 millones de euros.

«Cueste lo que cueste»

«Se hará todo lo necesario para proteger a nuestros empleados y para proteger a nuestras empresas, cueste lo que cueste», aseguraba en marzo del 2020 el presidente francés, Emmanuel Macron. Y así ha sido. El Estado y las regiones pusieron en marcha un fondo de solidaridad en Francia para evitar el cese de actividad de pequeños empresarios, autónomos y profesiones. En noviembre reforzó las ayudas. Los negocios obligados a cerrar pueden optar a ayudas de 10.000 euros al mes o una indemnización del 20 % de sus ingresos por ventas, con un máximo de 200.000 euros mensuales. También reciben exoneraciones de la Seguridad Social y aplazamientos de las cargas sociales. Hay desgravaciones fiscales para reducir los alquileres de los locales.

El Reino Unido optó por otro enfoque más liberal: las vacaciones en el presente año fiscal en el pago del impuesto vinculado a la renta del local u oficina. Los negocios de hostelería y entretenimiento pueden solicitar dinero en efectivo (entre 2.300 y 5.000 euros) por cada 42 días de cierre forzado. El Tesoro también ha extendido líneas de subvenciones.

¿Qué hay de Italia? Los bares, restaurantes, gimnasios, hoteles, discotecas, salas de bailes y profesionales dedicados al espectáculo son los sectores que más ayudas a fondo perdido están recibiendo. Solo deben demostrar que su facturación mensual es inferior en dos terceras partes a la registrada en el mismo período del 2019.

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