Competencia obliga a la Xunta a tender una alfombra roja a nuevas gasolineras

Modifica el trámite final de alta en el registro para que deje de ser otra autorización


redacción / la voz

Con las restricciones en vigor, las principales petroleras tienen casi imposible abrir nuevas gasolineras en Galicia -no pueden copar más del 30 % de cuota de mercado en cada provincia-. Por eso, las estaciones de servicio que están abriendo en la comunidad (o que quieren hacerlo) lucen casi todas banderas de nombres todavía desconocidos. Son independientes. Y, entre ellas, abundan las automáticas, o fantasma, como las conocen sus detractores, que son muchos. Este modelo de negocio, sin personal a la vista de ningún tipo, ni para servir ni para cobrar, se las ha visto y deseado en los últimos años para hacerse un hueco. También en Galicia. Y siguen sin tenerlo fácil, según denuncia el presidente de la asociación que las representa, Manuel Jiménez, porque el peregrinaje administrativo hasta conseguir abrir una gasolinera puede durar hasta tres años.

Un integrante de la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (Aesae) denunció tal demora ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) -la señorita Rottenmeier de las empresas que operan en sectores estratégicos, como el de los hidrocarburos y el eléctrico-. El regulador le ha dado la razón.

La Consellería de Industria explicó que ya llevan meses tramitando un cambio en el decreto del 2015 que regula la apertura de nuevas estaciones de servicio que acortará el periplo administrativo. Así, el registro autonómico que anota los nuevos negocios dejará de ser habilitante para convertirse en declarativo, como ya ocurre en el resto de las autonomías.

Manuel Jiménez explica que los promotores de gasolineras deben superar una serie de trámites comunes a todas las comunidades al presentar su proyecto constructivo. Tras obtener la autorización (que puede tardar año y medio en producirse, según Jiménez), los nuevos negocios aún deben solicitar el alta en el registro y hasta que la Consellería de Industria no se la concede, no pueden empezar la actividad. Es como una doble autorización, según pone de manifiesto Competencia en su resolución, de fecha 27 de noviembre, en la que también explica que la obligación de inscripción registral se considera contraria a los principios previstos en la ley general de unidad de mercado de eficacia nacional, simplificación de cargas y necesidad y proporcionalidad.

«El registro autonómico tal y como está es una barrera a nuestro modelo de negocio», resume el portavoz de Aesae.

Ese segundo paso se demora otro año y medio, con lo cual, la suma final de tiempo de espera para poner una pica en Flandes alcanza los tres años, frente a los doce meses que transcurren en otras comunidades.

Manuel Jiménez aclara que los perjudicados por estas dificultades para abrir gasolineras automáticas (con los carburantes más baratos que en los negocios tradicionales) son los consumidores, no solo los promotores.

Jiménez trasladó estos problemas para la apertura de nuevos negocios en Galicia al director xeral de Industrial, Ángel Bernardo Tahoces, durante una reunión a primeros de diciembre.

Entre tanto no se cambia el decreto autonómico, la asociación de estaciones de servicio automáticas exige que quede en suspenso la obligación del registro habilitante y se acepte que sea solo declarativo o informativo.

El gasoil, seis céntimos más caro en solo tres días

Gasolineras automáticas había hace unos meses una veintena en Galicia, cuando el total supera las 700. Pero aunque hubiera más, poco podrían hacer para enfriar los precios de los carburantes en un momento como el actual. La crisis en el golfo Pérsico está estirando la cotización del barril de petróleo, que está repercutiendo ya a la hora de llenar el depósito. Así, en cuestión de tres días, el litro de gasolina y gasoil se ha encarecido entre cinco y nueve céntimos en Galicia, según la provincia, tal y como se puede comprobar en el portal dieselogasolina. Estas subidas se han producido en toda España, aunque en el resto del país el alza ha sido de cinco céntimos más por litro en ambos carburantes.

El barril de brent, de referencia para Europa, llegó a superar ayer la barrera de los 70 dólares, algo que no sucedía desde mayo del 2019, después de que Irán atacase con misiles la base aérea iraquí de Al Asad, que alberga tropas estadounidenses, como represalia a la muerte del general iraní Qasem Soleimani, fallecido el viernes en un ataque estadounidense en el aeropuerto de la capital iraquí, Bagdad.

La respuesta iraní provocó un brusco repunte del precio del crudo de referencia para Europa, que llegaba a cotizar en 70,99 dólares por barril, en máximos desde mayo del 2019, un 3,7 % por encima de los 68,47 del martes.

Juan Carlos Higueras, analista económico y profesor de la Escuela de Negocios de Madrid, no cree que la sangre llegue al río y considera que el petróleo se mantendrá en niveles de 63-68 dólares por barril en los próximos meses con pequeñas oscilaciones por este tipo de andanadas bélicas entre Estados Unidos e Irán.

Higueras explica que si se produjese una confrontación más grave, sí podría producirse una escalada en las cotizaciones a más largo plazo. El 30 % del petróleo mundial pasa por el estrecho de Ormuz.

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