En nuestras manos está evitar estas desinversiones


Malas han sido las noticias últimamente para el tejido empresarial gallego. Alcoa, Meirama, Ferroatlántica… En pocos meses, más de un millar puestos de trabajo están en serio peligro y un porcentaje importante de la facturación del sector industrial gallego también. Pero no solo Galicia se ha visto afectada por estas noticias. En noviembre, la cementera mexicana Cemex anunciaba el cierre de sus plantas de Almería y Baleares. También la multinacional danesa Vestas avanzó que clausuraba su planta de León, lo que suponía la pérdida de más de 150 empleos, que finalmente pudieron ser conservados gracias a la adquisición de la misma por parte de la compañía española Network Steel.

Estas noticias podrían hacernos concluir que nos encontramos ante el inicio de un proceso de deslocalización industrial generalizado que esta afectando seriamente a nuestro país. Sin embargo, los datos globales de inversión extranjera en España indican justamente lo contrario. En el primer semestre del 2018 (último publicado disponible), la inversión extranjera total creció un 20,4 % en comparación con el último período del año anterior. Y, concretamente en Galicia, las filiales de multinacionales extranjeras establecidas en la comunidad se han incrementado un 163 % en el período 2008-2016, muy por encima del promedio nacional (69 %). EE.UU., Canadá, el Reino unido y Alemania lideran estas inversiones, que se destinan principalmente a sectores energéticos, manufacturas y construcción. En todo caso, que los datos globales sean positivos no debe despistarnos. Cierres como los de Alcoa, Cemex o Vestas son nefastos para nuestro país y deben hacernos reflexionar. La actual economía globalizada y de máxima competencia exige a los grandes grupos multinacionales ajustar al máximo sus costes para obtener la rentabilidad perseguida y en algunas ocasiones, abandonar países para invertir en otros con costes inferiores.

La seguridad jurídica, el apoyo de Gobiernos regionales y ayuntamientos, los costes de los suelos industriales, los precios de las materias primas y la energía (determinante en el caso de Alcoa), donde los ejecutivos centrales tienen cierto margen de maniobra, tienen gran influencia en las decisiones de mantener o abandonar una inversión, por lo que, en cierto modo, está en nuestras manos evitar que desinversiones como las citadas vuelvan a producirse. No olvidemos que el 37,2 % de la industria nacional pertenece a filiales de multinacionales radicadas en España. Una cifra nada desdeñable que, a mi juicio, nos obliga a hacer todos los esfuerzos para no perderla.

Por Alejandro Navarro Abogado experto en derecho mercantil

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