Luis González: «Lo mejor fue poder emplear a un antiguo compañero»

Beatriz García Couce
b. couce FERROL / LA VOZ

ECONOMÍA

JOSE PARDO

Tras el cierre de Elecnaval, una importante empresa auxiliar de electricidad de los astilleros de la ría ferrolana, González se dio de alta como autónomo y ahora es gerente de una empresa de reparación informática

01 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Pertenecía a una de las firmas habituales en los astilleros de la ría ferrolana, Elecnaval, pero no tenía ni idea de que detrás de su cierre se encontraba una auténtica oportunidad laboral. «En el 2013 llevábamos tres meses sin cobrar y la situación era un poco tensa. Se hablaba de que la empresa iba a cerrar y de hecho entró en concurso de acreedores. El mismo 13 de noviembre, cuando nos convocaron para decirnos que nos íbamos todos a la calle, yo me di de alta como autónomo». Primero, Luis González se ofreció para realizar reparaciones informáticas a domicilio, enfocando su negocio principalmente hacia el mundo rural. Capitalizó el paro y compró una furgoneta con la que iba a las casas a buscar los equipos averiados. «Trabajaba en casa, y aún vivía en la de mi madre y en el pasillo era donde colocaba los ordenadores cuando los tenía listos», recuerda.

Pero en seguida el negocio creció y decidió alquilar un local y contrató a un antiguo colega de Elecnaval. «La mejor sensación que tuve fue poder emplear a un compañero y pagarle la nómina», afirma. Su empresa, Error Ferrol, se adaptó rápidamente a los tiempos y se orientó a la reparación de teléfonos y tabletas, además de ordenadores: «Autoformándonos siempre, porque en esto no hay ninguna carrera que te enseñe».

Un lustro después de nacer, Error Ferrol es un referente en el sector de la informática en la comarca ferrolana, con un equipo de seis profesionales que acompañan a Luis González en esta aventura. «El crecimiento nos permitió generar un empleo por año, que es un lujo», afirma el propietario de la firma. Aunque corrían malos tiempos para la economía cuando la empresa vio la luz, este emprendedor prefiere ver el vaso medio lleno. «Estábamos en plena crisis y los servicios técnicos empezaban a facturar, porque la gente tenía que rentabilizar lo antiguo y prefería reparar lo viejo que comprar algo nuevo. «Para nosotros fue un bum», añade.

Ahora, la firma se mide a las grandes cadenas, ya que la mayoría de las pymes dedicadas a este sector han desaparecido. Además de la atención personalizada, entre sus señas de identidad se encuentra el compromiso con su ciudad. Apadrina prácticas deportivas como el descenso en BTT y el patinaje, además de respaldar un gran número de proyectos sociales.

De dónde viene

Elecnaval. Pertenecía a la plantilla indefinida de la compañía, una importante empresa auxiliar de electricidad de los astilleros de la ría ferrolana, que tuvo que cerrar sus puertas en el año 2013.