¿Cómo puedo ahorrar en energía?

Pequeños cambios en los hábitos, y algunas mejoras en las instalaciones pueden suponer un ahorro desde 98 hasta 400 euros al año


El precio de la luz alcanzó este miércoles su pico en plena ola de frío. El coste por la energía llegó a las 20.00 horas a su valor más alto desde diciembre del 2014, llegando a los 92 euros por megavatio por hora. Para encontrar un precio tan alto como el que se registró este miércoles había que remontarse hasta el 21 de diciembre del 2013, cuando se alcanzaron los 80,02 euros. 

La energía sigue siendo una de las principales cargas para los bolsillos de los consumidores españoles. Según los cálculos que manejan los expertos, cada hogar invierte una media de 990 euros al año en energía. La calefacción se convierte en el principal gasto, con una representación en las facturas de la mitad de todo el consumo que se realiza. Un porcentaje que asciende hasta el 71 % si el hogar se trata de una casa aislada situada en una zona fría.

El aumento en las facturas durante los meses de invierno es un hecho consumado que no pasa desapercibido para nadie y quizás por ello son muchos los que se han anotado algunos trucos que pueden ayudar a recortar algo el esfuerzo económico a final de mes. Pequeños cambios en los hábitos y algunas mejoras en las instalaciones pueden suponer un ahorro desde 98 hasta 400 euros al año.

Detalles que parecen insignificantes pueden cambiar por completo la inversión que cada hogar debe hacer a final de mes en concepto de calefacción. Según los consejos de las asociaciones de consumidores OCU y Facua, el cambio a hábitos de vida más racionales pueden adelgazar la factura en varias decenas de euros.

Con las bombillas de bajo consumo, hasta 109 euros menos

El coste de la electricidad se ha disparado sobremanera durante los últimos años. La llegada del invierno y la escasez de horas de luz es un verdadero cóctel para las facturas de las familias españolas. Por ello, y ante el tan extendido temor de la llegada del caro papelito a final de cada mes, expertos y asociaciones de consumidores han lanzado toda una serie de consejos que permitan morder por algún lado las facturas, que representan casi un 20 % en el total del consumo eléctrico de los españoles.

1. Empezar por poner fin al «standby». Se escucha cada día, y sin embargo muchos todavía no han tomado conciencia de ello. El primer paso para ahorrar energía cada mes es apagar completamente todos los aparatos que poseen la función de espera o standby. Televisores y otros electrodomésticos siguen sumando euros en la factura mientras se encuentran conectados a la corriente eléctrica. Incluso algunos expertos señalan que algunos aparatos que no poseen la función standby consumen energía estando enchufados; y es precisamente esto, lo que ellos denominan «consumo fantasma» lo que representará un porcentaje importante del recibo.

2. Planificar los puntos de iluminación. Son muchos los expertos que recomiendan planificar la colocación de lámparas y bombillas. La lógica habla por sí sola, ya que mal proyectados, serán necesarios muchos más puntos de luz -y por tanto de consumo- para dar visibilidad al mismo espacio. Además, los sistemas de intensidad también ayudan más de lo que cabe imaginar. También cobra real importancia ajustar a las necesidades reales la potencia contratada: cada 1,15 kilovatios de potencia suponen 50 euros al año.

3. Cuidar las bombillas. Las de bajo consumo duran hasta diez veces más que las incandescentes y consumen cinco veces menos energía. Dicho así parece no tener demasiada importancia, pero traducido a euros la cosa es mucho más jugosa. Y es que el cambio se traduce en un ahorro de hasta 109 euros en vida útil por cada bombilla. Otra cuestión interesante es la de mantener limpias las bombillas, ya que la suciedad absorbe luz y obliga a consumir mucha más electricidad para lograr la misma intensidad.

Ahorrar un 8 % ajustándose a las necesidades

1. La temperatura justa. Para que en una estancia la temperatura resulte agradable, esta no debe ser superior a los 20ºC. Y por mucho que un grado arriba pueda parecer una cuestión sin mucha importancia, lo cierto es que las organizaciones de consumidores calculan que por cada punto que se consiga bajar el termómetro el ahorro de energía puede ser de entre un 7 y un 8 %.

2. Un equipo en buenas condiciones. Es fundamental mantener todos los aparatos en un estado óptimo y sin desperfectos. Aunque la inversión inicial por los arreglos o el mantenimiento suponga un importante gasto, los equipos defectuosos gastan mucha más energía, lo que se traduce en un derroche que se repetirá cada mes.

3. Los adornos también gastan. En esta ocasión, lo bonito puede salir muy caro. Florituras innecesarias en los radiadores y los objetos decorativos pueden dificultar la transmisión de aire caliente, haciendo que la energía se pierda por el camino.

4. Cerrar las persianas. En cuanto la luz del sol empieza a desaparecer es de vital importancia cerrar bien persianas y sobre todo ventanas. Suena a evidencia pero muchas casas no son conscientes de que es por aquí por donde se pierde la parte más importante de energía y por tanto de dinero.

5. Bajar el termostato por las noches. Hasta un 16 % es lo que se puede ahorrar en cada factura si por las noches se baja el termostato de 20 a 16ºC.

6. Paneles reflectantes. Este sistema no es más que una lámina flexible, formada por una fina capa de espuma aislante y una superficie metálica que consigue que el calor rebote en su superficie evitando que se difunda a la pared. Su instalación es sencilla y, con cinco láminas, que son suficientes para cinco radiadores estándar solo se requiere una inversión de unos 40 euros.

 

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