Portugal se aferra al último flotador para evitar otro rescate

El Gobierno luso respira hondo tras mantener la agencia DBRS al país fuera del bono basura


lisboa / e. la voz

Durante las últimas semanas se ha especulado mucho, dentro y fuera de Portugal, sobre un posible segundo rescate al país, arrastrado por la falta de crecimiento e impulso de su economía y por la enorme e imparable deuda pública. El Ejecutivo de alianza de izquierdas del socialista Antonio Costa intenta cortar de raíz las especulaciones negando que Portugal vaya a ser, de nuevo, rescatado y hasta el primer ministro, en una reciente comida con los corresponsales extranjeros, negó por activa y por pasiva que el país vaya a ser intervenido . «Vamos a cumplir nuestros compromisos con Bruselas y nuestro déficit público se situará este año por debajo del 2,5 % que nos exigen», enfatizó. Costa intentó tranquilizar a los mercados diciendo que «la alianza de izquierda entre socialistas, bloquistas y comunistas es para continuar y nos pondremos de acuerdo para presentar a Bruselas el presupuesto del 2017 dentro del plazo previsto», como así sucedió hace unos días.

Para Costa y su ministro de Finanzas, la mejor noticia contra esas especulaciones llegó el pasado viernes, cuando la agencia de calificación canadiense DBRS, la más pequeña de las cuatro grandes, decidió mantener su nota de inversión para Portugal, al contrario que las otras tres, Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch, que siguen calificando al país con el temido bono basura.

La decisión de DBRS es la tabla de salvación momentánea para el Estado luso, que de esta manera podrá seguir beneficiándose del programa de compra de deuda pública del Banco Central Europeo (BCE). Si hubiera caído con DBRS, Portugal no habría podido seguir en el programa de Draghi, y el siguiente paso habría sido el segundo rescate. Ahora sus emisiones seguirán siendo aceptadas, algo vital para la economía del país, sobre todo en un momento en el que los mercados miran con desconfianza hacia Portugal. Aunque la agencia de rating canadiense ha lanzado varios avisos al país tras aprobarle por los pelos. DBRS considera que «Portugal se enfrenta a desafíos importantes», como la ratio de deuda pública, estimada en casi el 130 % del PIB (es casi del 100 % en España) este año, y que no para de aumentar. 

Alianza en entredicho

El pacto entre los socialistas de Antonio Costa con comunistas y Bloco no pasa por su mejor momento, a pesar de afirmar el jefe del Gobierno portugués que «se mantiene como el primer día». Ni el BCE, ni gran parte de sus socios europeos, ni el resto de agencias ven con buenos ojos y confianza el acuerdo gubernamental de Costa con la extrema izquierda, que le mantiene en el poder desde hace un año, tras perder las legislativas de octubre del 2015, frente a la coalición de centro-derecha de Passos Coelho.

La pelota se encuentra en el tejado de Bruselas, que decidirá el futuro del presupuesto luso. El documento incide en la austeridad, con la subida de algunos impuestos directos. Costa ha intentado contentar a la UE para alcanzar el objetivo de déficit, pero los analistas consideran que las cuentas son poco imaginativas y muestran las fragilidades de la economía portuguesa.

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