El BBVA eleva su previsión de crecimiento para el 2016, pero la rebaja para el 2017

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ECONOMÍA

Carlos Torres, consejero delegado del BBVA
Carlos Torres, consejero delegado del BBVA MARISCAL | Efe

El banco alerta de que la mayor vulnerabilidad de la economía apremia a reducir la incertidumbre sobre las políticas

10 ago 2016 . Actualizado a las 15:59 h.

El BBVA Research ha corregido al alza en 0,4 puntos porcentuales su previsión de crecimiento del PIB español para el 2016 hasta el 3,1 %, pero ha rebajado 0,4 puntos la del 2017 hasta el 2,3 %, por el deterioro del entorno exterior, ligado principalmente al brexit.

El informe Situación España pronostica que la recuperación y la creación de empleo continuarán, por el impulso de soportes como la política monetaria. En cambio, alerta de que la mayor vulnerabilidad apremia a reducir la incertidumbre sobre la política económica que debe ponerse en marcha en los próximos años.

El BBVA Research incide en que la fortaleza de la demanda interna, principalmente del consumo de las familias, sigue siendo el factor determinante de la evolución del PIB, a pesar de la elevada volatilidad, el ajuste a la baja en los mercados financieros y el mantenimiento de la incertidumbre sobre la política económica. Asimismo, adelanta que la desaceleración del crecimiento de la inversión privada ha tocado fondo, «al menos de momento».

A este respecto, señala que la inversión en vivienda sumaría ya nueve trimestres consecutivos de crecimiento, con una evolución «sensiblemente» mejor durante la primera mitad del 2016 respecto a lo observado en el segundo semestre del 2015. También afirma que la coyuntura de la economía de Estados Unidos y la materialización de riesgos en Europa provocan una corrección a la baja en las expectativas de crecimiento de los países desarrollados, y por lo tanto, un deterioro de las perspectivas de las exportaciones españolas.

El BBVA Research cree que, a corto plazo, el efecto del brexit en la economía española será limitado, entre tres y cuatro décimas del PIB en el 2017. Además, recalca que, aunque el nuevo objetivo de déficit para España acordado para el 2016 es creíble, su cumplimiento en el 2017 requerirá la puesta en marcha de medidas en torno al 0,5 % del PIB.

En este sentido, dice que definir la composición del ajuste será crucial para saber cuál será el impacto sobre la economía y la sostenibilidad de las cuentas públicas a largo plazo.

Asimismo, augura que la recuperación del mercado de trabajo continuará, si bien incide en que los niveles de antes de la crisis todavía se encuentran lejos.

En cuanto a la inflación, asegura que, a pesar de la subida del petróleo y la ligera apreciación del tipo de cambio, el efecto base derivado de la caída acumulada en los precios de la energía mantendrá el IPC general en negativo durante la mayor parte de 2016 (-0,3 % en promedio anual).

Para el 2017, tanto la inflación general como la subyacente mantendrán su trayectoria ascendente (1,7 % y 1,1 % en promedio anual, respectivamente). Respecto a la economía global, advierte de que se ha materializado el riesgo del brexit, lo que implica una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento, principalmente en Europa.