El universo Inditex


C?ierre los ojos e imagínese en una trinchera de la Primera Guerra Mundial. ¿Qué haría? Defender su espacio de tierra y fijar la vista en el enemigo. ¿Y al paisaje? No existe en tiempo de guerra. Solo sobrevivir. Así hemos pasado siete años la inmensa mayoría de los empresarios gallegos: defendiendo nuestro metro cuadrado de tierra y con la mirada centrada en el origen de los disparos. Pero en honor de la verdad, hace ya meses que las cosas están cambiando; salimos de la trinchera, levantamos el cuello, miramos, no solo el paisaje, si no todo lo que se mueve. ?Ojeando cómo ha quedado el terreno después de toda esta destrucción ¿Y qué vemos? Nuevos jugadores, y entre estos destacan los que suelo denominar como universo Inditex. Empresarios de primera generación, con un dominio absoluto de las técnicas de producción y un manejo de la logística y la operatividad internacional fuera de toda duda. Lideran empresas con cientos de trabajadores, incluso algunos ya bordean los dos mil, están saneados económicamente y tienen hambre, mucha hambre. Se han contagiado de la ambición empresarial del líder, del único que es capaz de caminar bajo el sol sin generar sombra, Amancio Ortega. Pero no solo lo emulan en ese aspecto, sino que también, al igual que él, adoran la discreción. Por eso la mayoría de los gallegos no los conocen. Es más, alguno hasta negará ser quien es o no dudará en quitarle un par de ceros a su facturación. Visualización cero.

Pero ahí están: contratan a miles de trabajadores, generan cientos de millones de facturación y se asientan en gran medida en Galicia, especialmente en el entorno de A Coruña. Si habláramos de Citroën, podríamos pensar que son su industria auxiliar y no sería correcto. No alimentan a Inditex, la acompañan en su crecimiento internacional. Y esta diferencia tiene su importancia. Todos saben que dentro de una década, o dos, o tres -a saber-, bajará su alta velocidad de crucero, y cuando llegue ese día no podrán sobrevivir si su grado de dependencia es del 100 %. Por ello, los vemos buscar nuevos clientes, modernizar sus cadenas de mando, fortalecer a muerte los departamentos comerciales, incluso usar sus beneficios empresariales para adentrarse en actividades ajenas a su negocio tradicional. Algunos, los más fuertes, pronto serán grupos industriales consolidados. Ese día, que no está muy lejano, ya no quedará ninguna duda de que unos de los legados de Ortega habrá sido dejarnos un ecosistema empresarial maduro, autónomo, de visión internacional. Y que no se llamará Inditex.?

Venancio Salcines es presidente de la Escuela de Finanzas

Por Venancio Salcines Presidente de la Escuela de Finanzas

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