Alcoa, en vilo por una subasta

F. Fernández REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

CESAR QUIAN

El futuro de la planta de A Coruña se dirimirá este verano en una puja para adjudicar megavatios bonificados a cambio de reducir consumo eléctrico

03 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La tranquilidad ha durado poco. Apenas medio año. Las familias de los 400 trabajadores de la planta de Alcoa en A Coruña vuelven a vivir con la incertidumbre de si la fábrica cerrará o no, como les pasó en diciembre. La historia está a punto de repetirse, ojalá que con el mismo final feliz, pero nada lo garantiza. El ministro de Industria, José Manuel Soria, anunció ayer que en la segunda quincena de agosto o la primera de septiembre se desarrollará una subasta de la que depende el futuro de la fábrica. A ella acudirán las industrias que deseen obtener descuentos en su factura eléctrica. Y Alcoa, más que desearlos, los necesita para que la planta de A Coruña produzca aluminio a precios competitivos. La puja adjudicará bloques de megavatios bonificados a cambio de prestar el servicio de interrumpibilidad. Es decir, de estar disponibles para reducir consumo cuando Red Eléctrica lo precise. Ese servicio, y los descuentos que lleva asociados, es el mecanismo ideado hace años por el Gobierno para que las industrias intensivas lograsen un precio de la energía que les permitiese competir con Europa. Sin interrumpibilidad, no hay Alcoa.

En diciembre pasado, la compañía casi se queda sin bloques bonificados para la fábrica de A Coruña y estuvo a punto de cerrarla. Y ahora, vuelta a empezar.

La plantilla ha empezado a moverse para denunciar lo que se les puede venir encima. La dirección de la empresa ya les ha dicho que no pueden descartar casi nada, que todo depende de lo que ocurra en la puja. «La incertidumbre la vamos a tener siempre mientras las subastas sean anuales», destaca Juan Carlos López Corbacho, presidente del comité de empresa de la factoría. Efectivamente, el sistema de pujas para adjudicar la interrumpibilidad está ideado para que se celebre cada año. Una locura si lo que se pretende es crear un marco de estabilidad para la gran industria. El resultado es exactamente el contrario. Por eso los trabajadores de Alcoa reclaman subastas a como mínimo tres años vista para que la industria pueda hacer planes y los trabajadores, vivir con un mínimo de estabilidad laboral.

López Corbacho subraya que el sistema de subastas es «perverso» porque puede dejar fuera de juego a industrias como Alcoa. Reclama que se pongan a disposición de las empresas bloques suficientes que les garanticen incentivos para su competitividad y que ninguna quede fuera.

Pero ¿realmente se presta ese servicio o se trata de subvenciones encubiertas? López Corbacho pone el grito en el cielo cuando le hablan de ayudas, bonificaciones... «No hay subvenciones ni incentivos encubiertos, prestamos un servicio, un buen servicio a Red Eléctrica», subraya. De hecho, el martes pasado, la planta coruñesa paró dos horas por orden del operador del sistema eléctrico. Fue el día en que la demanda nacional alcanzó su máximo en tres años por la ola de calor y para atenderla fue preciso que Alcoa parase la factoría. «Esto supuso un coste económico y un esfuerzo tremendos para volver a recuperar la temperatura de las cubas», destacó Corbacho.

«Somos como un retén de bomberos que está de guardia por si se produce un incendio», compara el trabajador.

Más vulnerable que San Cibrao

La planta coruñesa es más vulnerable que la que la multinacional del aluminio posee en San Cibrao (Lugo) porque es más antigua y menos rentable, por eso está en el ojo del huracán. Y eso que el año pasado logró 2,5 millones de beneficio, según el presidente del comité, a pesar de que está trabajando al 74 % de su capacidad de producción.