La moda gallega busca cliente a medida

Manoli Sío Dopeso
M. Sío Dopeso REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

GUSTAVO RIVAS

La polarización del mercado entre lo barato y el lujo obliga a las firmas a reposicionar su producto hacia un consumo más exclusivo, que pide calidad sin importar la marca

03 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El empresario y diseñador ourensano Roberto Verino acaba de inaugurar un nuevo modelo de tienda, de cuatrocientos metros cuadrados, que incluye en un espacio la cultura, gastronomía y oferta de novedades exclusivas.

Caramelo, la firma que preside Felipa Jove, hija de Manuel Jove (principal accionista de la empresa), quiere recuperar su presencia en el mercado español y para ello acaba de abrir su establecimiento insignia, de 200 metros cuadrados, en el caro barrio de Salamanca, en Madrid.

Uterqüe, la enseña que ocupa el segmento más elevado dentro del gigante gallego Inditex, ensaya en Serrano (Madrid) un nuevo concepto de tienda enfocada a un público más selecto.

Los que saben de moda dicen que hay un efecto hartazgo de la homogeneidad y el textil gallego ve en este cambio de tendencia su gran oportunidad.

Con la clase media, su cliente potencial, reducida a la mínima expresión, la moda gallega necesita encontrar su sitio en un mercado ahora polarizado entre la sobreoferta low cost y el lujo.

Los rivales a batir son complicados. Por debajo, la moda barata lo inunda todo, desde las casas reales hasta los blogs que marcan tendencia. Y por arriba están enseñas de siempre, con los logotipos que acostumbra a distinguirse la gente adinerada.

Lujo interior

En Cointega, el clúster de empresas textiles de Galicia, llevan tiempo dándole vueltas al problema, y la conclusión es que la única salida es la apuesta por exclusividad. Su estrategia pone el foco sobre un tipo de cliente muy concreto: «El mercado accesible para nuestras empresas debe ser aquel que muestre una menor sensibilidad al precio, que busque un producto diferenciado y con estilo, que tenga capacidad para apreciar la calidad intrínseca del producto, y en el que la marca no supla la personalidad del cliente», apunta un documento interno de Cointega sobre el que trabajan las empresas asociadas. Ese cliente que busca la industria textil gallega existe, es real y con el repunte del consumo empieza a generar una atractiva demanda.

«El mensaje que queremos lanzar es el de un producto diferenciado. Nosotros lo llamamos el lujo interior. Pensamos en un consumidor exclusivo, pero que no quiere pagar un sobreprecio por una marca. Es vender estilo sin sobreprecio», dice Alberto Rocha, gerente del clúster del textil.