Las cuatro vidas de Miguel Blesa

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta PAISANAJE

ECONOMÍA

17 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando en el invierno del 2010 Miguel Blesa salía por la puerta de atrás de Caja Madrid, enfrentado a una parte del PP que le puso a dirigir ese gigante, el jienense dejó algunas perlas en diferentes entrevistas: «Voy a descansar un corto tiempo y a pensar en mi futuro [...] Siempre he dicho que deberíamos tener tres vidas: una para trabajar, otra para viajar y otra para leer. Lo malo es que solo hay una y en ella hay que hacer de todo». Y Blesa, un señor hoy de 67 años, ciertamente, hizo de todo en Caja Madrid. Viajar, viajó: constan cacerías de hipopótamos, osos y leones en Tanzania, Namibia y Rumanía. Trabajar, trabajó: para su empresa, se supone (multiplicó por seis su tamaño y la convirtió en una entidad financiera sistémica, aunque a un precio altísimo); y para sí mismo, que se sabe (se embolsó 20 millones de euros en sus últimos ocho años). Si también leyó, se ignora. Tiempo tuvo para ello en sus dos estancias en prisión unos años después de abandonar la entidad. Esa ha sido, está siendo, la cuarta vida que no se esperaba. La que le ha llevado de la moqueta, los clubes exquisitos y los besamanos a los juzgados y al presidio. Una metáfora que explica la historia reciente de este país y de sus muchos triunfadores exprés.