La economía se pone en ámbar

Ana Balseiro
Ana Balseiro MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

La evolución de las economías del euro dependerá de las medidas que adopte Draghi en otoño.
La evolución de las economías del euro dependerá de las medidas que adopte Draghi en otoño. R. O. < / span>reuters< / span>

Los expertos señalan la evolución de la eurozona, el entorno geopolítico y la actuación del BCE como claves para alejar el fantasma de otra recaída

21 ago 2014 . Actualizado a las 12:08 h.

La economía española registró un crecimiento superior al de los países de la eurozona en el segundo trimestre del año. Las seis décimas que avanzó entre abril y junio han llevado al Ejecutivo a anunciar que revisará al alza en septiembre la previsión de evolución del PIB. Este escenario casero de casi vino y rosas -pese a una tasa de paro del 25 % y una precarización laboral galopante- contrasta con los recientes datos de la evolución de las economías italiana, francesa o alemana, a las que la española está íntimamente conectada vía exportaciones, por lo que sus malos resultados, unidos a la una delicada situación geopolítica (con epicentro en el conflicto ucraniano), han desempolvado el fantasma de si, en lugar de afianzar la ansiada recuperación, no acabaremos camino de la tercera recesión de esta crisis.

La mayoría de los expertos consultados mantiene, pese a las cautelas, un optimismo moderado que resume Santiago Carbó: «Ni antes estábamos tan bien ni ahora estamos tan mal».

«Digamos que se ha enfriado esa expectativa tan optimista que teníamos. Pero hablar de una posible recesión lo veo precipitado», señala el catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor University (Reino Unido) e investigador de Funcas, pese a no descartar que, de no estabilizarse el tema ruso, se puedan encadenar dos trimestres negativos, es decir «una recesión, según la teoría».

En cualquier caso, considera que, de producirse, no sería tan intensa como las pasadas y a España «le afectaría menos porque tenemos una recuperación más intensa, aunque aún hay deberes por hacer». Espera, además, que en septiembre el BCE saque la artillería y estimule la economía de la eurozona: «Si no facilita más el crédito tendremos problemas. Pero yo confío en que haya luz».

Evitar la «japonización»

Similar visión comparte Rafael Pampillón, director del área de Economía del IE Business School. «En la reunión de septiembre, Draghi debería anunciar medidas expansivas inmediatas para solucionar la situación de desinflación -deflación en España-, comprar deuda a todo trapo y evitar la japonización de la economía europea. Pero tiene que actuar ya, no esperar a octubre», subraya Pampillón, que también señala la necesidad de que la Comisión Europea obligue a Francia e Italia a acometer reformas, «que no las han hecho, como España o Alemania, con anterioridad, por el coste político».

Albino Prada, profesor de Economía de la Universidad de Vigo, defiende posiciones muy diferentes, en las antípodas del optimismo. Sobre la posibilidad de ir a otra recesión, asegura que «de momento la eurozona está recogiendo los frutos de sus políticas de austericidio, con un práctico estancamiento, mientras que Reino Unido o EE.UU. salieron con claridad de la crisis hace un año».

Tampoco es complaciente con España: «El crecimiento actual de la producción y del empleo tienen poca solidez y calidad. Son estacionales y no estructurales. Ni la demanda externa ni el consumo anotan tendencias claras de recuperación». Por ello cree que en otoño, finalizada la temporada turística, «nos quedaremos a solas con viejos conocidos: tasa de paro de depresión, devaluación salarial, déficit público interminable y dudas sobre el sector financiero. Un combinado explosivo».

Crítica se muestra también Mónica Melle, profesora de Economía Financiera de la Universidad Complutense, que califica de «preocupante» la reaparición de los desequilibrios externos aludidos, pues «condicionan seriamente la senda de la incipiente y frágil recuperación».