La Bolsa cae un 1,98 % por la crisis del Espirito Santo portugués

Europa Press MADRID

ECONOMÍA

La crisis de la entidad lusa arrastró al sector bancario, aunque al cierre de la sesión el mercado español logró moderar sus pérdidas

10 jul 2014 . Actualizado a las 20:08 h.

El Ibex 35 cerró la sesión con una caída del 1,98 %, hasta los 10.533,60 puntos, arrastrada por las constructoras y la banca. El detonante de estos malos resultados fuer la suspensión de cotización del Espirito Santo Financial Group (ESFG) y el Banco Espirito Santo (BES). El selectivo llegó a caer un 3 % aunque en la recta final de la jornada logró amortiguar el descenso, dejarlo en algo menos del 2 % y mantener los 10.500 puntos.

En un comunicado, el regulador justificó esta suspensión del BES «hasta la divulgación de información relevante» sobre la entidad. Tanto el BES como el ESFG forman parte del Grupo Espírito Santo, controlado por la familia del mismo nombre, una de las más ricas, poderosas e influyentes de Portugal. Este grupo empresarial, con numerosas ramificaciones en el sector financiero pero también en sectores como el inmobiliario, el turismo o la agroalimentación, atraviesa un momento especialmente delicado desde que una auditoría detectase a finales de mayo irregularidades contables en una de sus filiales: Espírito Santo International. Esta firma, con sede en Luxemburgo, es a su vez la principal accionista del ESFG.

Desde que se hicieran públicas estas irregularidades, también han salido a la luz las divisiones entre las diferentes ramas familiares de los Espírito Santo. De hecho, el presidente del BES, Ricardo Salgado -que también ocupaba puestos de responsabilidad en la cúpula de todo el grupo- anunció a finales de junio que dejará el cargo tras 22 años, una salida que abrió una guerra en torno a su sucesión y que analistas lusos relacionan con los intentos del banco central portugués de alejar a la familia de la gestión de la entidad financiera.

El terremoto causado por las dificultades por las que pasa el grupo ha afectado incluso a otras compañías como Portugal Telecom (PT), que compró pagarés de una de sus filiales, una inversión que ha provocado desavenencias con la brasileña Oi, con la que está inmersa en un proceso de fusión.

La propia Bolsa de Lisboa ha sufrido las consecuencias de esta incertidumbre y ha perdido 1.300 puntos sólo en el último mes.