Vacas flacas en el sector alimentario

Firmas líderes se tambalean por una mala gestión, los sobrecostes y la caída del consumo


Redacción / La Voz

Las empresas alimentarias españolas ingresaron en el pasado año 2013 casi 89.200 millones de euros, cerca de un 2 % menos que el anterior ejercicio, aunque todavía representan un 14 % de lo que factura todo el sector industrial, y casi un 8 % del PIB.

No son malos datos, si lo que se analizan son solamente las cifras. Pero detrás de los porcentajes late un sector con problemas de gestión, sobrecapacidad, exceso de costes y falta de financiación, que no ha sabido adaptarse con la rapidez exigida a un contexto de fuerte crisis de consumo.

Nueva Rumasa (Clesa, Dhul...), SOS Cuétara, Pescanova, Panrico o Deoleo (Koipe y Carbonell) son marcas de referencia del mercado, pero también claros ejemplos, aunque por circunstancias distintas, de las carencias de un sector que, poco a poco, está pasando a manos de inversores extranjeros que sí saben sacarle provecho, como es el caso de grandes compañías como Azucarera, Puleva, Bimbo o Campofrío.

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¿Qué es lo que está ocurriendo en la industria alimentaria española?

Juan Manuel Vieites, secretario general de Anfaco (Asociación Nacional de Fabricantes de Conserva), ponente habitual en los principales foros nacionales e internacionales del sector alimentario, opina que lo que les ha pasado a muchas de estas empresas es que les ha faltado visión de futuro.

«No se han hecho bien los deberes en las estrategias de inversión, se han endeudado enormemente y el crédito fluye a cuentagotas», explica el secretario general de la patronal conservera.

La coincidencia en el declive de grandes marcas es consecuencia, según Vieites, de su agotamiento. «Son empresas viables, que crecieron de forma desmesurada y en las que, en situación de crisis, se ha optado por una huida hacia delante», afirma.

El responsable de Anfaco reivindica el valor de esta industria y asegura que, prueba de ello, es el interés que las compañías de este sector suscitan en los fondos extranjeros. «Son empresas atractivas para los inversores, con un mercado interno asentado y crecimiento en el exterior», afirma.

Costes de distribución

Venancio Salcines, presidente de la Escuela de Finanzas, vincula la deriva que han tenido de estas grandes enseñas de la alimentación a dos factores: la caída del consumo y a una logística de distribución excesivamente costosa en tiempo de crisis.

«Pescanova, Deoleo o Panrico son casos diferentes, pero lo que es evidente es que todas han sufrido el impacto de un cambio profundo en los hábitos de consumo. Con la crisis no se come menos, sino que los compradores sustituyen una marcas y unos productos por otros», explica.

El economista considera que, a pesar de su dimensión, y a excepción de la multinacional Pescanova, son empresas muy ligadas al mercado español. «Son firmas muy nacionales, que han crecido en España y no han diversificado, y salir al mercado exterior sin financiación es complicado», afirma Venancio Salcines.

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