Inspectores de la Federación Rusa revisarán esta semana barcos y factorías gallegas antes de otorgarles el plácet para volver a exportar
31 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.No harán falta retoques ni atracones de limpieza de última hora, porque armadores y empresarios gallegos ya han hecho hace tiempo los trámites oportunos para demostrar que los productos pesqueros que capturan sus barcos o se procesan en sus factorías cumplen todos los requisitos higiénicos sanitarios exigibles para que los consuman los rusos, los bielorrusos, los kazajos y todo cuanto pueblo eslavo se le ponga delante.
Así que, después de un largo año sin poder exportar a ese mercado, los empresarios pesqueros gallegos, la mayor parte del área de Vigo -aunque también hay damnificados en Camariñas, A Coruña y A Mariña-, casi están dispuestos a dar la bienvenida a los inspectores de la Federación Rusa como si de míster Marshall se tratase.
La delegación de inspectores ya ha estado en España, pero todavía no ha venido con el objetivo de revisar la rama pesquera de la alimentación. Con ese cometido iniciarán su próxima gira, que incluirá Galicia. La misión desembarcará en suelo español hoy mismo. Lo había anunciado hace un par de semanas a la Administración española el director federal de Supervisión Veterinaria y Fitosanitaria de Rusia (Rosseljozndzor), Sergey Dankvert, que trasladó que entre el lunes próximo y el 8 de abril se revisarán aquellas salas de elaboración, frigoríficos, fábricas conserveras, distribuidoras de pescados y barcos de pesca que enviaban sus productos a Rusia hasta el 13 de abril del año pasado, en el que la unión aduanera que conforman Rusia, Bielorrusia y Kazajistán decidió cerrar sus puertas a la carne, a la leche y al pescado que llevase por marca España. La gira incluye Madrid, Andalucía y Galicia.
Conciencia tranquila
De momento, los rusos solo vendrán a verificar las condiciones de alrededor de medio centenar de establecimientos, de los que ocho son salas frigoríficas o fábricas conserveras, y el resto, embarcaciones, que ya eran proveedoras de la unión aduanera antes de que se levantasen las barreras a la importación. El otro centenar largo de empresas interesadas en colocar su mercancía en Rusia, Bielorrusia o Kazajistán tendrán que esperar a una segunda oportunidad.
En Vigo esperan a los rusos con la conciencia tranquila, porque ya han hecho los deberes, pero sin disimular su inquietud. Porque aunque no quieren entrar en cuestiones políticas, las cuestiones políticas están ahí. Así que sin mentar asuntos como Crimea o las sospechas de proteccionismo, los empresarios gallegos «procuraremos atenderlos bien», dice José Ramón Fuertes, gerente de la Cooperativa de Armadores de Vigo.
Pero no todo son señales negativas. El visto bueno que acaban de obtener nueve empresas lácteas españolas para volver a mandar sus productos a los confines del mapa de Europa infunde cierto optimismo.
Como también la constatación de que el vicepresidente de la asociación de importadores de Rusia haya mostrado el interés de su agrupación por recuperar el comercio pesquero con España. Tan interesado que ha ofrecido sus expertos consejos para que la pesca gallega pueda pasar sin problemas el nuevo tamiz normativo de los rusos.