Ellos son «sudacas», y nosotros, «euracas»

Las grandes corporaciones y grupos de América Latina son ahora los que desembarcan en las empresas españolas


¡Quién te ha visto y quién te ve! se dice en los despachos de banqueros, abogados y políticos españoles cuando se trata de analizar los últimos movimientos llevados a cabo por las grandes corporaciones y grupos de América Latina. Son ellos los que ahora desembarcan en las empresas españolas. Se trata de grandes magnates como el mexicano David Martínez y el colombiano Jaime Gilinski, que controlan ya el 10 % del capital del Banco Sabadell, que a su vez se hizo con el Banco Gallego. La mexicana Sigma ha reforzado su presencia en el grupo de alimentación Campofrío, mientras que su compatriota ADO se ha hecho con Avanza, una empresa de transporte con una flota de casi 1.900 autobuses y más de 5.000 empleados. Un dato importante sobre esta última operación: no se quiso hacer público el importe de la adquisición, que fue multimillonario.

El magnate mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo -cambia de posición de un año a otro en función de cómo le vayan sus inversiones en Bolsa, pero siempre en la parte más alta del ránking-, también irrumpió con fuerza en el capital de Caixabank. Al igual que sus compatriotas de la familia Del Valle en el capital del grupo Banco Popular, que, recordemos, compró el Banco Pastor.

El empresario gallego Manuel Jove también encontró al otro lado del océano inversores capaces de comprarle su participación en la petrolera colombiana Vetra. No tuvo que buscar demasiado porque la adquirieron, entre otros, un grupo de directivos de la compañía, encabezados por Humberto Calderón, expresidente de la OPEP y de Petróleos de Venezuela.

Pero ya en territorio gallego, la petrolera mexicana Pemex anunciaba hace unos meses la compra del 51 % de Barreras -el mayor astillero privado de España- por la ridícula cantidad de seis millones de euros (ridícula para semejante coloso del petróleo), lo que le garantizaba construir barcos sin tener que someterse a las esperas que obligan los concursos públicos.

Y si esto ocurría en el sector del naval, en el financiero el grupo venezolano Banesco, presidido por Juan Carlos Escotet, se hacía en mayo con el control del Banco Etcheverría por 60 millones de euros, operación que le sirvió para comerse (en subasta pública y dejando con la boca abierta a todos sus competidores españoles) a Novagalicia Banco. Pujó con 1.003 millones, y ganó no solo una cuota de mercado superior al 40 % en Galicia, sino también unos beneficios fiscales de más de 2.000 millones. Operación redonda.

El Nuevo Continente irradia vitalidad y, como recoge en sus artículos el profesor Rafael Pampillón, lleva ya más de 11 años creciendo a niveles superiores al 4 %, con una economía mucho más dinámica.

América Latina nos ha dado toda una lección de humildad, y aquellos a los que a hace algunos años llamábamos sin reparos sudacas, hoy nos replican con una nueva acepción: euracas.

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Ellos son «sudacas», y nosotros, «euracas»