#ysonólacampana en Twitter

La red social se estrenó en la bolsa neoyorquina con una aparición apoteósica


La noche anterior a su salida a bolsa, las acciones de Twitter se habían fijado en 26 dólares, aunque los analistas ya valoraron que por la demanda que se iba a producir el precio se situaría entre los 42 y los 46 dólares. Y el jueves, durante los primeros minutos en el mercado, el precio de sus títulos rozó los 50 dólares. Fue solo durante un cortísimo espacio de tiempo, pero el precio que mantuvieron durante toda la sesión no estuvo muy alejado de esos cincuenta «verdes» y cerca del precio de la primera subasta: 45,1 dólares, un 75?% más alto que el precio en el que habían sido fijadas.

Ese precio hacía que la valoración total de la compañía que se había fijado en 14.400 millones de dólares quedara muy por debajo de la que alcanzó en las primeras horas. Incluso se superó por mucho la valoración por encima de 18.000 millones que habían hecho los analistas más decididos.

Claro que eso no garantiza nada. Los expertos aseguran que los primeros días en el parqué no dicen mucho, generalmente, sobre la trayectoria que seguirán los títulos durante los seis meses tras el estreno, que es el tiempo que fijan estos expertos para hacer un análisis del resultado de una salida a bolsa.

Muy lejos del drama de Facebook

Pero lo que es indudable es que Twitter consiguió el jueves alejarse de la catástrofe que supuso el estreno de Facebook hace algo más de un año. Entonces y para empezar, el Nasdaq tuvo un problema informático que retrasó algunas operaciones, entre ellas las de Facebook, durante treinta minutos y que provocó una enorme confusión entre los bróker. Como resultado de aquello, el Nasdaq tuvo que pagar una multa de 10 millones de dólares a la Comisión del Mercado de Valores, y otra cifra que se desconoce pero que seguro que fue mucho más alta a los corredores afectados por el problema.

Esta vez todo fue como la seda. Esa no ha sido la única diferencia con Facebook. La principal, por supuesto, es que las acciones de Twitter se dispararon en su primer día mientras las de Facebook se hundieron. Y ha habido otras. Desde que Twitter se interesó por su posible cotización bursátil y empezó sus conversaciones con el regulador, la empresa tecnológica marcó distancia con su antecesora. Para empezar, se acogió a una ley que le permitía mantener ocultos sus datos contables y no los desveló hasta hace unas semanas. Además, si hasta ahora el banco elegido por las compañías de tecnología para su salida a los mercados había sido siempre Morgan Stanley, Twitter eligió a su competidor, Goldman Sachs.

Y la estética de la apertura de la sesión del jueves tampoco pudo ser más distinta entre las dos empresas. Facebook celebró su estreno en los mercados en su sede californiana, como por otra parte han hecho también la mayoría de las compañías tecnológicas. Twitter se ha mostrado en esto mucho más humilde y ha seguido la tradición de estar en la sede de la Bolsa en Nueva York en el momento de la apertura. Sus principales ejecutivos, sin embargo, asistieron al toque de campana que marca la apertura desde el parqué y dejaron el balcón para algunos usuarios de su red social que, según ellos, simbolizan lo que es Twitter: el actor Patrick Stewart, el profesor Charles Xavier en X-Men; Vivienne Harr, una niña que recaudó dinero para luchar contra la esclavitud infantil vendiendo limonada durante un año y una policía de Boston.

Menos millonarios y más inversiones

Otra de las grandes diferencias entre la salida a bolsa de Twitter y la de Facebook es a dónde irá a parar el dinero recaudado. En el caso de Twitter, todo ello se utilizará para propósitos corporativos, es decir para invertir en las líneas de crecimiento que la empresa se ha marcado. En el caso de Facebook, más de la mitad de lo recaudado fue a parar a los bolsillos de sus primeros accionistas, fundamentalmente fondos de cobertura y compañías de capital riesgo.

La clave del futuro de Twitter y los posibles beneficios que puedan obtener los que desde el jueves son accionistas de la compañía está precisamente en esas inversiones. Y es que, por el momento, la red social de micromensajes no es un gran negocio. Parece que lo será, muchos analistas están seguros que lo será y la propia empresa, en la documentación que presentó ante la Comisión Reguladora de la Bolsa de Valores, ofrece unas cifras de crecimiento potencial muy esperanzadoras. Pero todo depende de esas cifras de crecimiento, de que la empresa, efectivamente, alcance las cotas que prevé.

Lo inversores demostraron el jueves que confían en ello. Y lo cierto es que algunos aspectos de su negocio parecen indicar claramente que será así. Porque el quid de la cuestión es el móvil. Ahí es donde se mueve la publicidad en Internet y ese es el sitio de Twitter. Al contrario de lo que sucede con Facebook que su negocio principal es en los ordenadores desde los que los usuarios entran en esa red social, los usuarios de Twitter, por encima del 75?%, lo hacen desde sus dispositivos móviles.

Lo sucedido con las acciones de Facebook durante el pasado año ofrece una buena perspectiva de la importancia del negocio de las redes sociales en la telefonía. Tras unos meses en los que sus acciones no dejaban de caer solo se recuperaron, y con gran fuerza, cuando Facebook anunció que había comenzado a obtener fuertes ingresos gracias a la publicidad en los dispositivos móviles.

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